
En el verano de 2006 el Ministerio de Sanidad y Consumo (MSC) español ha
lanzado una enésima campaña para la prevención del sida, las
infecciones de transmisión sexual y los embarazos imprevistos. Los
mensajes se centran de nuevo en el preservativo, estrategia que no ha
logrado los resultados que se pretendían.
En un artículo que publicamos en 2005 el Dr. Jokin de Irala y
yo habíamos denunciado desde la principal revista científica de la
medicina española la escasa efectividad de las campañas de sexo seguro,
dados los indicadores de mayor promiscuidad, mayor tasa de embarazos en
jóvenes y crecimiento de la sífilis y gonococia en España. Advertíamos
que, en oposición a los errores de esos métodos, un buen ejemplo a
seguir es lo que sí ha funcionado en otros lugares. "Cuando la cosa no
se ha quedado en repartir condones, sino que ‘se ha sabido ir más allá’,
y se ha hecho un esfuerzo serio dirigido sobre todo a educar con
sensibilidad y respeto a la población para que cambie sus conductas, se
ha conseguido reducir la prevalencia de la infección" (1).
Es el caso de Uganda. Con una estrategia educativa que no dio énfasis al
condón sino a educar en la fidelidad a adultos y en el retraso de
relaciones a jóvenes, pasó del 15% de infectados por el virus del sida
(VIH) al 5% en una década. A este logro parece sumarse ahora Zimbabue,
según el detallado estudio que publicó en 2006 la revista "Science" (2).
Estos éxitos en salud reproductiva de países africanos contrastan con el
fracaso y la monótona escasez de imaginación de las acciones
gubernamentales realizadas en España, que siguen con el mensaje del
"sexo seguro" que "suele centrarse en la fase última del proceso y evita
referencias al comportamiento, tanto porque algunos consideran impropio
un mensaje ‘moralizante’, como por razones ideológicas que llevan a
prescindir de ciertas evidencias científicas" (1).
Errores científicos
Al margen de sus errores en aspectos propiamente publicitarios, la
campaña del MSC-2006 es incorrecta y hace agua en muchos puntos desde la
estricta óptica del conocimiento científico. Sus principales
desaciertos podrían resumirse en 5 puntos:
1) Negación de la evidencia que suponen los datos de abortos y píldoras del día siguiente.
2) Ausencia de referencia alguna a los dos primeros componentes de la
estrategia ABC (abstinencia y fidelidad monógama mutuamente fiel).
3) Omisión de las consecuencias a largo plazo de las infecciones de transmisión sexual.
4) Falta de referencia alguna a la infección por el virus del papiloma
humano, principal determinante de la ocurrencia del cáncer de cuello
uterino.
5) Trivialización y banalización de un grave problema sanitario.
A más anticonceptivos, más abortos
En el artículo científico citado al principio se mencionaba que "el
fracaso de la salud reproductiva española es preocupante: el Ministerio
de Sanidad ha reconocido que los más de 77.000 abortos en 2002
constituyen un indicador muy negativo y que ‘hacen falta más campañas de
prevención e información’. El acceso fácil a los anticonceptivos no ha
evitado el aumento de los abortos, ni la difusión del preservativo
reduce la demanda de la píldora del día siguiente. Más bien parece que
son factores que se suman e invitan a adoptar situaciones de riesgo o a
permanecer en ellas" (1).
Los abortos en España han seguido aumentando, y además a ritmo cada vez
más acelerado. La tabla muestra las cifras según las fuentes del propio
MSC.
Ahí se ve no sólo un número total que crece al ritmo del 7% anual, sino
que lo peor ha ocurrido en las chicas de 19 años o menos, con una tasa
especialmente creciente que ha llegado a superar ya el 1% anual. Esto
significa que en 2004, una de cada 100 chicas de 13 a 19 años abortó, y
que el 14% de las mujeres que tuvieron un aborto tenía menos de 20 años.
Ningún profesional de la salud pública, tenga las creencias que tenga,
duda de que el hecho de que aumenten los abortos, y peor todavía que
aumenten en adolescentes, supone un grave fracaso para la salud
reproductiva.
Algo análogo podría decirse del crecimiento del uso de la píldora del
día siguiente: un mecanismo teóricamente pensado como "contracepción de
emergencia", cuyo uso sigue aumentando hasta llegar a tasas calamitosas,
es un desastre innegable. Más aún cuando un mayor uso de la píldora del
día después no sólo no se acompaña de una reducción de los abortos,
sino que éstos crecen más cada año. ¿Cómo se pueden explicar estos datos
dentro del planteamiento del "sexo seguro", si España es uno de lo
sitios donde más se usa el preservativo entre los jóvenes? ¿No es ya
hora de cambiar de planteamiento?
Negar la evidencia
Ahora el MSC, en vez de reconocer estos fallos, parece que ha decidido
cambiar de estrategia y negar la evidencia. En su web se puede encontrar
un "informe por encargo" (3), que evita siempre utilizar la palabra
"aborto" y la sustituye cosméticamente por "interrupción voluntaria del
embarazo" (IVE), y que llega paradójicamente a las siguientes
conclusiones:
"1. Con la información disponible en el registro de IVE y en otras
fuentes, no se puede afirmar que las IVE estén aumentando en las mujeres
españolas (...)"
Sorprende la primera conclusión de este informe pues los datos parecen
decir otra cosa. La segunda conclusión ofrece una explicación de la
primera.
"2. Los datos disponibles apuntan a que el incremento de las IVE en
España se debe, por un lado, al aumento en su notificación al registro
gracias a la mejora de su cobertura y a la transformación de las IVE
clandestinas o realizadas en el extranjero en IVE registradas. Y, por
otro lado, al incremento en la población inmigrante, a la mayor
fecundidad de las jóvenes inmigrantes y, probablemente, también a que
éstas tienen mayor número de embarazos no planificados y no deseados que
las españolas".
Todos los que hemos manejado indicadores en epidemiología sabemos que,
de un año para otro, no se produce un aumento de 5.107 registros
simplemente por una "mejor cobertura". Tampoco parecería lógico achacar
un crecimiento de tal magnitud a que ahora hayan decidido abortar
masivamente las inmigrantes en edad fértil. En todo caso, las
inmigrantes que viven en nuestro país no deben ser una excusa, pues
también ellas están expuestas a estos repetidos programas de "sexo
seguro" y a la mayor disponibilidad de píldoras del día después.
Sin respaldo de datos
Una lectura atenta de la metodología de tal "informe por encargo" deja
claro que ninguna de las sinuosas explicaciones dadas por sus autores
para armonizar las dos conclusiones se sustenta en fuentes rigurosas.
Usaron métodos puramente cualitativos, sin haber realizado una
valoración cuantitativa seria en ningún momento. Ellos mismos admiten
sus múltiples carencias de datos para fundamentar artificiosas
justificaciones. Especialmente llamativo es que no se cuantifiquen en
ninguna tabla anualizada los supuestos abortos clandestinos, ni los
realizados en el extranjero. Globalmente, llama la atención la poca
calidad técnica del "informe por encargo".
Un elemental sentido común no requiere recurrir a complicadas
explicaciones sobre cobertura de un registro o proporción de inmigrantes
que abortan. Por el contrario, lo lógico es pensar que campañas
sanitarias que evitan toda referencia a la reducción del número de
parejas, a la adopción de comportamientos responsables, o a la
fidelidad, probablemente estén incrementando el grado de promiscuidad
sexual en España, especialmente en adolescentes. Esta mayor promiscuidad
y precocidad es consistente con mayor número de abortos, mayor uso de
la píldora del día siguiente y mayores tasas de sífilis y gonococia.
Viene a ser como si una campaña de prevención de accidentes de tráfico
sólo se ocupase de fomentar el uso del cinturón de seguridad, pero al
mismo tiempo invitase a los conductores a disfrutar al máximo al
volante, escogiendo la velocidad que más les plazca: "Corre todo lo que
quieras, pero conduce seguro. Usa el cinturón".
Al margen del consenso internacional
En los esfuerzos por buscar un terreno común de acuerdo para la
prevención de la transmisión sexual del sida destaca el importante
consenso que publicó la revista "Lancet" en noviembre de 2004 (4). Este
consenso fue firmado por más de 140 autores, incluidos diversos
profesores de universidad y autoridades que trabajan contra el sida en
los países más afectados. Había firmantes de todas las ideologías, pero
la evidencia científica disponible les ayudó a llegar a un acuerdo
común. Resolvieron promover la estrategia "ABC": A de Abstinencia, B de
Be faithful (fidelidad) y C de Condón, por este orden. Reservaban el
condón para personas como las prostitutas y otros que se hacen
refractarios a los mensajes verdaderamente protectores. Pero no cabe
mayor error que el de tratar a toda la población como si fuesen
promiscuos irreparables. Un principio clave en salud pública es
segmentar los mensajes.
La siguiente frase del consenso es la que mejor se adapta a la realidad
de la mayoría de la juventud española que, según las propias fuentes del
Ministerio, no ha iniciado su actividad sexual: "Para quienes no han
iniciado la actividad sexual, la primera prioridad debe ser animarles a
la abstinencia o a retrasar el inicio sexual". Esta es la A del ABC y,
según el consenso científico, constituye el mejor medio de prevenir el
sida en los jóvenes a quienes va dirigida la campaña MSC-2006.
Sin embargo, para el Ministerio español, la A de este crucial consenso
mundial ha pasado una vez más absolutamente desapercibida. Lo mismo
sucede con la B: "Al dirigirse a adultos sexualmente activos la primera
prioridad debe ser promover la fidelidad mutua con una pareja no
infectada".
Estas dos prioridades, A y B, coinciden con lo que la Iglesia católica y
otras confesiones religiosas predican desde hace siglos con el nombre
de castidad. Quizá por eso el consenso incluye una referencia positiva
explícita a las organizaciones religiosas.
En la campaña española no hay ningún estímulo para retrasar el debut
sexual entre los jóvenes. Más bien parece animárseles a todo lo
contrario, dando por hecho que son promiscuos y, por si no lo fuesen, se
les lanzan eslóganes como el siguiente: "Disfruta del sexo a tu ritmo,
de una forma sana". También se afirma rotundamente que "el mejor medio
de prevención sigue siendo el preservativo", cosa que no es verdad. El
hecho es que no sólo no se han detenido las infecciones de transmisión
sexual en España, a pesar de que el MSC nos cuente que somos uno de los
países donde más se usa el condón, sino que han aumentado.
El asunto no queda ahí. Tampoco aparece la palabra "fidelidad" o
"monogamia", ni nada que se le parezca. Esto extraña y mucho, pues como
han dejado claro los trabajos de Halperin, es patente que sólo existen
epidemias de enfermedades de transmisión sexual porque hay personas que
tienen múltiples parejas (5). Esto no se afronta en absoluto en la
campaña y es la verdadera causa de las epidemias.
Infecciones olvidadas
Durante parte de la década de los noventa, el sida fue la principal
causa de años de vida perdidos por muertes prematuras en España. El sida
sigue causando muchas muertes. Las infecciones de transmisión sexual
(ITS) más preocupantes actualmente son las virales, incluido el sida, y
varias de ellas causan cáncer (linfomas, leucemias, sarcoma de Kaposi,
cáncer de cuello uterino, hepatocarcinoma, entre otros). No se entiende
que el tríptico del MSC y todo su aparato publicitario no mencione estas
graves consecuencias de las ITS.
Según la OMS, cada año se producen en el mundo 340 millones de casos
nuevos de ITS bacterianas. La mayoría de ellas son tratables, pero
muchas no se tratan porque no dan lugar a ningún síntoma hasta que
producen complicaciones graves, como la enfermedad inflamatoria pélvica,
el embarazo ectópico o la esterilidad. ¿Por qué la campaña silencia
estos hechos?
Además, cada año se producen millones de casos de ITS virales que son
mayormente incurables, incluidos 5 millones de casos nuevos de infección
por el VIH, causante del sida, de los que 600.000 ocurren en niños
recién nacidos por transmisión vertical de sus madres.
España fue durante mucho tiempo el país número 1 en sida en Europa y
sigue siendo uno de los países con mayor incidencia y prevalencia de
sida en Europa Occidental, con más de 72.000 enfermos acumulados, de los
que cerca de 50.000 han muerto ya por esta causa. No es un asunto para
silenciar. Nada de esto aparece en la campaña. Sólo se mencionan los
síntomas a corto plazo de algunas de las ITS. Como si el sida y otras
ITS no tuviesen complicaciones ni consecuencias a largo plazo.
Cabría preguntarse: ¿cómo es posible que el gobierno use constantemente
las cifras de muertes en carretera para lograr un cambio de conducta en
los ciudadanos y en cambio silencie las muertes por sida?
Peligro: cáncer
Otro silencio de la campaña que llama la atención a cualquiera con
conocimiento de causa es que no se dedica una sola palabra a una de las
ITS virales con consecuencias más graves, la causada por el virus del
papiloma humano (VPH). Parece como si el VPH estuviese sistemáticamente
borrado de la lista del MSC. Curiosamente, epidemiólogos españoles han
sido pioneros en esclarecer y cuantificar cuál es el papel del VPH en el
origen del cáncer de cuello uterino. Los resultados que encontraron son
sobrecogedores.
Los epidemiólogos trabajan con riesgos relativos. Por ejemplo, para la
exposición al humo de segunda mano del tabaco se ha estimado que el
riesgo relativo de cáncer está en torno a 1,5. Esto se interpreta como
un aumento del 50% en el riesgo de desarrollar cáncer y ha sido un
argumento muy poderoso para la creación de espacios libres de humo.
¿Cuáles han sido los riesgos relativos encontrados para la relación
entre VPH y cáncer de cuello uterino? La respuesta a esta pregunta hace
pensar mucho, pues los riesgos relativos para 11 tipos estudiados van
desde 45,1 para el tipo con menos riesgo hasta 434,5 para el tipo 16,
que es el más carcinogénico (6).
Cada año en el mundo 490.000 mujeres (normalmente muy jóvenes) adquieren
este cáncer por el VPH y 240.000 mueren por su causa. La vacuna que se
está empezando a usar sólo se dirige contra unos tipos de este virus,
pero se discute si la vacunación masiva daría falsas seguridades,
conduciendo a mayor promiscuidad y nuevas infecciones.
No es broma
Todos estos errores acumulados son graves, pero a mi juicio lo peor es
la banalización y el tono lúdico que la campaña MSC-2006 da a problemas
tan graves de salud pública, como si fuesen asuntos triviales. El
adolescente que lea el folleto o haya oído el slogan pensará que se
trata de un simple ir al médico a que le cure un grano.
Supone una irresponsabilidad muy grave presentar al sida como si fuese
un grupo musical de moda, afirmando que "su enorme éxito internacional
lo mantiene siempre en los primeros puestos de popularidad sin necesidad
de variar su clásico y efectivo repertorio". ¿Cómo interpretará esta
frase quien ha visto fallecer a parientes suyos por el sida? Cada año
mueren casi 3 millones de personas por el sida, cada día hay más de
5.000 funerales en África de personas que mueren de sida. Uno de cada 10
niños africanos ha perdido a sus padres por el sida. Definitivamente,
no es asunto para ser tratado trivialmente. Hay una gran carga de dolor y
sufrimiento detrás que debería impedir cualquier frivolidad.
Es difícil equivocarse tanto al diseñar y realizar una campaña. No hay
duda de que el MSC cuenta con personas inteligentes, bien preparadas
científicamente y con suficiente sensibilidad para advertir estos
errores. Sería exagerado pensar que nunca serán capaces de advertirlos y
corregirlos. Pues la realidad de lo aquí subrayado cae por su propio
peso. No se puede perder la esperanza de que emprendan otra dirección
que verdaderamente beneficie al tan deseado objetivo de lograr la salud
para todos en el siglo XXI.
(1) Martínez-González MA, De Irala J. "Medicina preventiva y fracaso
clamoroso de la salud publica: llegamos mal porque llegamos tarde". Med
Clin (Barc) 2005;124:656-60.
(2) Gregson S, Garnett GP, Nyamukapa CA, et al. "HIV decline associated
with behavior change in eastern Zimbabwe". Science 2006;311:664-6.
(3) CIMOP (Comunicación, Imagen, Opinión Pública), "La interrupción
voluntaria del embarazo y los métodos anticonceptivos en jóvenes"
(consultado por última vez en www.msc.es el 1 de septiembre de 2006).
(4) Halperin DT, Steiner MJ, Cassell MM, et al. "The time has come for
common ground on preventing sexual transmission of HIV". Lancet
2004;364:1913-15. Ver Aceprensa 154/04.
(5) Shelton JD, Halperin DT, Nantulya V, Potts M, Gayle HD, King K
Holmes KK. "Partner reduction is crucial for balanced ‘ABC’ approach to
HIV prevention". BMJ 2004;328:891-4.
(6) Muñoz N, Bosch FX, de Sanjose S, et al. "Epidemiologic
classification of human papillomavirus types associated with cervical
cancer". N Engl J Med 2003;348:518-27.
Por Miguel A. Martínez González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública.
http://www.aceprensa.com
6 de septiembre de 2006
Tags: sexualidad