jueves, 02 de diciembre de 2010

Harry y sus amigos emprenden una fuga gris y triste, desesperanzada, mientras el mal parece apropiarse de todo. Ya no hay colegio ni infancia

Harry Potter y las reliquias de la muerte
Harry Potter y las reliquias de la muerte

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte I) ha triunfado en taquilla: en sus primeros diez días ha recaudado más de 600 millones de dólares, el 64% fuera de Estados Unidos. Es una cantidad impresionante, pero que no llega a batir ningún récord.

Durante 146 minutos, los secuaces del malvado Lord Voldemort toman el control de todo el mundo de los magos y persiguen a Harry y sus amigos, que cada día deben recurrir a hechizos de teleportación y de áreas de invisibilidad, en una fuga inacabable.

La tónica de la película es de soledad, de tristeza, pérdida y ruptura. La fotografía es gélida y de colores atenuados: el gris es su color. Algunos la han comparado con postapocalíptica La carretera, otros con el viaje de Sam y Frodo por los desiertos fríos de Mordor en El Señor de los Anillos. Pero en estos dos ejemplos, los personajes buscan algo (un lugar cálido, o destruir el Anillo), mientras que Harry y Hermione, aunque en teoría buscan los malignos "horrorcruxes" (que albergan el alma del malvado Voldemort) y las Reliquias de la Muerte, en realidad se limitan a huir, a vagar esperando algo...

No es inadecuado para un tiempo de Adviento: esperar en la austeridad, esperar a recibir instrucciones, esperar al momento adecuado. Sólo que en la película no es una espera esperanzada. No vemos nada de la resistencia a la opresión: el mal parece haber tomado todo el poder sin apenas oposición. La familia de Ron, y otros amigos de Harry, desaparecen al poco de empezar los ataques. Sólo al final aparecen otros aliados, que estaban presos, y Harry pierde otro amigo.

Toda esta experiencia debe llevar a una depuración, un crecimiento, un endurecimiento de Harry, que ya no cuenta con la presencia de Dumbledore como guía... sólo con su recuerdo y algunas pistas que dejó. Es una noche oscura del alma, y cinematográficamente consigue expresarse con coherencia. Ron, por ejemplo, se enfrenta a una visión con sus heridas internas: una madre que en realidad habría preferido una niña, una novia en permanente tentación de preferir a su mejor amigo... Como el Anillo Único de Tolkien, los "horrorcruxes" trabajan con los miedos y ambiciones que llevamos en el alma.

Vemos a Ron superar su prueba, pero no a Harry. No veremos cuál ha sido su maduración y a dónde lleva hasta la segunda parte del filme, que se estrena en 11 de julio de 2011 (a la búsqueda de otros 600 millones de dólares).

Al no haber una historia completa, uno sólo puede suspender el juicio y quedarse con fragmentos. La leyenda de los tres hermanos magos y las Reliquias de la Muerte es hermosa y bien desarrollada. Tiene su hermosura la soledad triste de Harry y Hermione. Y el retorno de la melosa Dolores Umbridge al control del Ministerio de Magia, con todas sus medidas para implantar el nuevo régimen, logra un efecto "1984", británico y tiránico al mismo tiempo, con toda su panoplia de burocracia y de propaganda mediática. Lo que falta -lo que alegra la vista en cualquier tiranía- es la resistencia. Pero eso queda sugerido en un fugaz fotograma, en una tumba, en el cementerio donde yacen los padres de Harry, que visitan en Navidad aunque sin entrar en la Iglesia: "el último enemigo en ser vencido será la muerte" (1 Corintios 15, 26).


Tags: Harry Potter

Publicado por alfre1240 @ 12:00
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