viernes, 03 de diciembre de 2010

Judith es una niña ordinaria de medio oriente. Tal vez muy ordinaria. A sus tiernos 7 años ha ya presenciado muchas penas, muchas muertes.

Niños que, ¿no valen la pena?
Niños que, ¿no valen la pena?

Judith es una niña ordinaria de medio oriente. Tal vez muy ordinaria. A sus tiernos 7 años ha ya presenciado muchas penas, muchas muertes.

No sabría enumerar las veces que ha visto a gente desangrarse a media calle porque sólo sabe contar hasta cien. Si está asustada, no podría refugiarse en los brazos de su madre, porque ella ya no existe. Alguna vaga noción tiene de su fe que le ha enseñado que amar a sus enemigos y bendecir a los que nos maldicen es algo esencial... pero por esa misma fe es odiada.

Judith tiene ojos grandes y nada pasa desapercibido a su entorno. Pero sus manos son pequeñas y no puede cambiar nada de lo que le rodea. A Judith le gusta soñar, pues sus sueños, aunque sean pesadillas, siempre serán mejor que su infortunada vida. Le gusta pensar en el mañana para evadirse al menos un momento del presente, mientras trata de olvidar el pasado.

Judith es una niña modelo, porque prácticamente su historia es la misma que la de todas las niñas cristianas de medio oriente. Ella es una niña ordinaria de aquel rincón del mundo.

¿Qué hacer? Fundamentalmente dos cosas. Romper la indiferencia e incorporarse a las ayudas humanitarias. Ayudar con lo que sea: un dólar o un millón, una lata de sardinas o un barco pesquero lleno de atún… no importa la cantidad, sino la intensidad. La otra, más difícil, pero de necesidad perentoria: requerir a los grandes estados y organismos internacionales que la libertad religiosa sea un modo de convivir pacífico y no otra espada política de dos filos.

Que el respeto por la libertad de creencia deje de ser un tema vergonzoso de nuestra sociedad “post cristiana”; y se exija allá en oriente, como se hace inexorablemente aquí en occidente.

Judith ahora duerme. Y su sueño es reposado y feliz. Al despertar, le espera la atroz realidad de oriente, una realidad que, sin embargo, si puede cambiar.

Si quieres ayudar visita Ayuda a la Iglesia Necesitada


Tags: Niños que, ¿no valen la pena?

Publicado por saavedragoffins102 @ 9:31
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios