martes, 04 de enero de 2011
  

Érase una vez una mujer muy devota y llena de amor de Dios.

Solía ir a la iglesia todas las mañanas, y por el camino solían acosarla los niños y los mendigos, pero ella iba tan absorta en sus devociones que ni siquiera los veía.

Un buen día, tras haber recorrido el camino acostumbrado, llegó a la iglesia en el preciso momento en que iba a empezar el culto.

Empujó la puerta, pero ésta no se abrió.

Volvió a empujar, esta vez con más fuerza, y comprobó que la puerta estaba cerrada con llave.

Afligida por no haber podido asistir al culto por primera vez en muchos años, y no sabiendo qué hacer, miró hacia arriba.., y justamente allí, frente a sus ojos, vio una nota clavada en la puerta con una chincheta.

La nota decía: «Estoy ahí fuera».

Gentileza, Marian Benedit


Tags: Estoy ahí fuera…

Publicado por saavedragoffins102 @ 10:30
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