este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
Cuando los esposos expresan la verdad con sus cuerpos
El Matrimonio: una comunión de vida y amor
Hermanos y hermanas en el Señor,
1. Algunas legislaciones de estados
están considerando leyes que podrían redefinir el matrimonio como la
unión estable de dos adultos sin importar el género. Tal
legislación equipararía las uniones del mismo sexo con el matrimonio
tradicional. Además, continúan extendiéndose los divorcios hasta el punto que
las parejas pueden ahora lograr un divorcio de buena fe
por internet con un coste de 50 a 300 dólares.
Estos
últimos avances son meros síntomas de un desorden sumamente más
serio. Hasta que no se afronte la raíz de tal
desorden, me temo que continuará cosechando frutos de matrimonios fallidos
y empeorando el comportamiento sexual en todos los ámbitos de
la sociedad.
¿El desorden? La anticoncepción. La práctica está tan extendida
que envuelve al 90% de las parejas casadas en algún
momento de su matrimonio, implicando a todas las denominaciones. Puesto
que uno de las principales funciones del obispo es enseñar,
os invito a reconsiderar lo que la Iglesia afirma sobre
este tema y, lo más importante, por qué.
I. El plan
de Dios para el matrimonio
2. La gran mayoría de la
gente de hoy en día considera la anticoncepción un tema
fuera de discusión. De manera que etiquetarla como un desorden
suena a gran exageración. Y revisarla se parece a estudiar
algo que cae en el vacío. Pero la anticoncepción es
un tema a considerar, un tema absolutamente vital. Para comprender
por qué está mal, es necesario primero entender lo que
Dios consideró originalmente que debía ser el matrimonio. En los
primeros capítulos del Génesis aprendemos que Dios mismo diseña el
matrimonio con un propósito doble: para comunicar vida y amor.
3.
Hay dos relatos de la creación en el libro del
Génesis. El primer relato tiene lugar en capítulo primero: «Creó,
pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen
de Dios le creó, macho y hembra los creó»1. El siguiente versículo contiene el primer mandamiento dado por
Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra». Vemos
así que el primer propósito de Dios para el matrimonio
es el dar vida.
Sin el amor que envuelve a marido
y mujer, la vida humana dejaría de existir en esta
tierra. En el segundo relato de la creación en Génesis
2, aprendemos que el otro propósito que Dios tiene para
el matrimonio es el dar amor: «No es bueno que
el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada»2. Sí, Dios piensa en el marido y la
mujer para que sean amigos íntimos, apoyándose el uno en
el otro en el amor mutuo y duradero. En consecuencia,
el matrimonio existe para comunicar vida y amor.
4. Los dos
propósitos del matrimonio están mutuamente interconectados hasta ser inseparables. Primero,
hay que recordar que Jesús eliminó la posibilidad del divorcio
al aplicar estas palabras a la unión del hombre y
de la mujer: «Los dos se harán una sola carne.
De manera que ya no son dos, sino una sola
carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe
el hombre»3.
En otras palabras, los esposos forman una
entidad orgánica, como la cabeza y el corazón – no
mecánica, como la cerradura y la llave. La separación de
la cabeza o del corazón del cuerpo –al contrario que
la retirada de una llave de su cerradura- provoca la
muerte del organismo. Así ocurre también con el divorcio. Asimismo,
ha sido Dios quien ha combinado los aspectos del matrimonio
de dar amor y dar vida en uno y en
el mismo acto.
Por lo tanto, no podemos separar a través
de la anticoncepción lo que Dios unió en el acto
conyugal más de lo que podemos separar a través del
divorcio lo que Dios unió en la misma unión matrimonial4.
II. El lenguaje corporal del amor conyugal
5. Antes
de examinar lo que la Iglesia enseña sobre la anticoncepción,
quisiera hacer una digresión por un momento. Según el Papa
Juan Pablo II, Dios pensó que el amor matrimonial se
expresara en un lenguaje especial – el lenguaje corporal del
acto sexual5. De hecho, la comunicación sexual utiliza
muchos de los mismos términos que utiliza la comunicación verbal:
cópula, conocer (carnalmente), concebir, etc...6. Con esto en
mente, vamos a plantear algunas preguntas:
-- ¿Es normal que una
esposa se ponga auriculares mientras escucha a su marido?
-- ¿Es
normal que un marido se tape la boca con la
mano, mientras habla con su esposa?
Estos ejemplos son tan anormales
que parecen absurdos. ¿Si tal comportamiento resulta anormal para la
comunicación verbal, por qué toleramos que una esposa use un
diafragma o la píldora, o un marido utilice un condón
durante la comunicación sexual?
6. Todavía peor, ¿cómo se puede justificar
que un marido sufra la intervención de un cirujano en
sus robustas cuerdas vocales, o a una esposa se le
quiten los tímpanos quirúrgicamente? En el área de la comunicación
sexual, ¿en qué se diferencian estos horroríficos ejemplos de una
vasectomía o de una ligadura de trompas?
¿No es tarea de
un cirujano el quitar un órgano sólo cuando está enfermo
y amenaza la vida humana? ¿Si los testículos o los
ovarios no están enfermos, sobre la base de qué estamos
frustrando su propósito? ¿Podría ser que estemos adoctrinados por la
cultura de la muerte por lo que consideramos ahora que
un bebé es una enfermedad, de la que nos debemos
inmunizar a través de la esterilización?
7. ¡Sí, hemos sido creados
a imagen y semejanza de Dios! Jesús nos reveló la
vida interna de Dios como una Trinidad de personas. Por
consiguiente, el lenguaje del cuerpo de la unión conyugal entre
un hombre y una mujer debe reflejar la propia vida
interna de Dios, el amor mutuo entre el Padre y
el Hijo, que es la persona del Espíritu Santo. Desde
la primera página hasta la última, la Biblia es una
historia de amor.
Comienza en el Génesis con el matrimonio de
Adán y Eva y termina en el libro del Apocalipsis
con el banquete festivo del Cordero – el matrimonio de
Cristo y su Esposa, la Iglesia. Desde toda la eternidad
Dios anhela darse a nosotros en matrimonio. Nadie ha expresado
este hecho de modo más gráfico que el profeta Isaías:
«Porque como se casa joven con doncella, se casará contigo
tu edificador, y con gozo de esposo por su novia
se gozará por ti tu Dios»7.
San Pablo embelleció
este tema cuando escribió: «Maridos, amad a vuestras mujeres como
Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí
mismo por ella» 8. ¿Cómo se entregó Cristo
por su Iglesia? Totalmente - ¡hasta la última gota de
sangre! No recibió nada a cambio. ¿Si los maridos han
de amar a sus esposas como Cristo amó, pueden recibir
algo? ¿Ni siquiera la fertilidad?
III. Anticoncepción: diciendo mentiras con nuestros
cuerpos
8. Puesto que Dios formó nuestros cuerpos macho y hembra
para comunicar tanto la vida como el amor, cada vez
que un marido o una esposa frustra deliberadamente este doble
propósito por medio de la anticoncepción, están diciendo una mentira.
El lenguaje del cuerpo del acto conyugal dice, «Yo soy
todo tuyo», pero el dispositivo anticonceptivo agrega, «excepto en cuanto
a mi fertilidad».
En términos reales, se están mintiendo el uno
al otro con sus cuerpos. Incluso pero, están usurpando tácitamente
el papel de Dios. Frustrando el propósito del abrazo de
amor conyugal, están diciendo a Dios: «Puedes haber hecho nuestros
cuerpos para ayudarnos a transmitir la vida a un alma
inmortal, pero has cometido un error – un error que
intentamos corregir. Tú puedes ser Señor de nuestras vidas –
pero no de nuestra fertilidad».
9. Hace 35 años, Pablo VI
dijo en esencia la misma cosa cuando publicó su encíclica«Humanae
Vitae»: «Esta doctrina, muchas veces expuesta por el Magisterio, está
fundada sobre la inseparable conexión que Dios ha querido, y
que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre
los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y
el significado procreador» 9.
El Papa Pablo condenó toda
forma de anticoncepción como impropia de la dignidad de la
persona humana. Surgió contra su enseñanza una oleada de disentimiento
enfadado. Católicos y no católicos regañaron a la par «al
viejo célibe del Vaticano» por haberse equivocado al leer los
signos de los tiempos y obstaculizar así la entrada plena
de la Iglesia en la era moderna. Pero el Santo
Padre estaba simplemente exponiendo la enseñanza de la Iglesia que
no ha tenido cambios desde sus comienzos, mantenida por todas
las denominaciones cristianas hasta que la Iglesia anglicana hizo la
primera ruptura en la Conferencia de Lambeth en 193010. En esencia – aunque no lo expresara con estas
palabras exactas- estaba declarando: «No es un derecho del hombre
el separar lo que Dios ha unido. Intentar hacerlo podría
al hombre en el lugar de Dios, y atraería una
serie de males indecibles sobre la sociedad».
10. Muchos se mofaron
de las consecuencias calamitosas que el Papa Pablo predijo si
se extendía la anticoncepción. Entre sus predicciones estaban: 1) aumento
de la infidelidad conyugal; 2) Descenso general de la moralidad,
especialmente entre los jóvenes; 3) maridos que ven a sus
esposas como meros objetos sexuales; y 4) gobiernos forzando a
su gente a programas masivos de control de nacimientos.
Treinta y
cinco años más tarde el paisaje moral se presenta con
la rígida realidad siguiente: 1) El porcentaje de divorcio se
ha triplicado. 2) El número de enfermedades de transmisión sexual
ha aumentado de 6 a 50. 3) La pornografía gana
más que todas las entradas de deportes profesionales y entretenimientos
legítimos en conjunto. 4) En el tercer mundo se fuerza
a la esterilización a mujeres sin que lo sospeche, con
la política de un niño por pareja de China en
la vanguardia. Hoy, incluso los críticos de la «Humanae Vitae»
admiten que su enseñanza fue profética11.
11. Muchos católicos
que hacen uso de los anticonceptivos sostienen que no están
haciendo nada malo puesto que están obedeciendo a los dictados
de su conciencia.
Después de todo, ¿no enseña la Iglesia que
debemos seguir nuestra conciencia para decidir si un comportamiento es
correcto o erróneo? Sí, eso es verdad teniendo en cuenta
que tenemos una conciencia rectamente formada. Debemos todos conformar nuestras
conciencias individuales con la ley natural y los Diez Mandamientos,
de la misma manera que ajustamos nuestros relojes con la
hora solar (el horario de Greenwich). Si un reloj va
demasiado rápido o demasiado lento, pronto nos dirá que es
hora de acostarnos cuando esté amaneciendo. Y decir que debemos
acomodar nuestras conciencias individuales a comportamientos que contradicen claramente la
ley de Dios es lo mismo que decir que debemos
ajustar nuestras vidas al reloj, cuando nos está diciendo que
la noche es el día12.
IV. La planificación familiar
natural: diciendo la verdad con nuestros cuerpos
12. Me temo que
mucho de lo que he dicho parece muy crítico con
las parejas que utilizan anticonceptivo. En realidad, no las estoy
culpando de lo que ha ocurrido en las últimas décadas.
No es un fallo suyo. Con raras excepciones, debido a
nuestro silencio somos los obispos y sacerdotes los culpables13.
Una carta que recibí de un joven padre el año
pasado es ejemplo de muchas otras: «Al inicio de nuestro
matrimonio, Jan y yo utilizamos anticoncepción artificial como todos los
demás. La cultura de hoy en día nos decía que
era una cosa normal el hacerlo. Conocíamos las enseñazas ‘oficiales’
de la Iglesia contra ella, pero no se nos enseñó
el porqué. Incluso hicimos que los sacerdotes nos dijeran que
era una decisión personal, si sentíamos la necesidad de usar
la anticoncepción, estaba bien. Pero las parejas necesitan que se
les enseñe porqué la anticoncepción está mal. Nunca se nos
enseñó que la píldora es un abortivo, que posiblemente puede
abortar a un niño (recién concebido) sin que lo sepamos.
No se nos enseñó que el control artificial de nacimientos
es un obstáculo para construir un matrimonio sano. No sabíamos
que había una alternativa más sana, aprobada por la Iglesia,
al control artificial de nacimientos».
13. Mientras que la anticoncepción siempre
es incorrecta, hay una forma moralmente aceptable para que las
parejas casadas espacien sus hijos – la planificación familiar natural.
Las parejas pueden regular los nacimientos al abstenerse del acto
conyugal durante el periodo fértil de la mujer. Los instructores
de la planificación familiar natural enseñan a las parejas cómo
identificar los días fértiles, que pueden durar entre 7 y
10 días por ciclo.
La planificación familiar natural tiene algunas ventajas:
es científicamente sana, no tiene efectos secundario dañinos, y no
exige coste alguna tras los gastos iniciales de material. Los
estudios han demostrado que la planificación familiar natural, cuando se
sigue cuidadosamente, puede tener una efectividad en retrasar el embarazo
del 99%. Esto equivale a la píldora y es mejor
que cualquier método de barrera. Lo mejor de todo, mientras
se cumple con la voluntad de Dios, el marido y
la mujer descubren las funciones hermosamente formadas de su fertilidad,
aumentan su intimidad, y profundizan en el amor del uno
por el otro.
14 ¿Pero en qué se diferencia la planificación
familiar natural de la anticoncepción? ¿Y por qué tanta incomodidad,
si el objetivo es el mismo? Para entender la diferencia,
uno debe tener en cuenta que tener una recta intención
para una acción no justifica siempre los medios.
Por ejemplo, dos
parejas distintas quieren sacar adelante a sus familias. La primera
pareja lo hace a través de un empleo legítimo, mientras
que la otra lo hace traficando con drogas ilegales. O
dos personas quieren perder peso. La primera lo lleva a
cabo sometiéndose a una estricta dieta, mientras que la otra
persona come en exceso y luego se induce el vómito.
O para volver a nuestra analogía del lenguaje del cuerpo.
Decir que la planificación familiar natural no se diferencia de
la anticoncepción es como decir que quedarse callado es lo
mismo que decir una mentira.
Pablo VI expresó la misma idea
de modo más poético: «Usufructuar, en cambio, el don del
amor conyugal respetando las leyes del proceso generador significa reconocerse
no árbitros de las fuentes de la vida humana, sino
más bien administradores del plan establecido por el Creador»14.
15. ¿Qué pensaría usted de un científico que descubriera la
cura contra el cáncer pero rechazara el divulgarla? ¿De cara
al cáncer espiritual que ataca hoy a la familia, cómo
puede uno explicar la reticencia de nosotros, obispos y sacerdotes,
al predicar la buena nueva de la enseñanza plena de
la Iglesia sobre el amor y la vida matrimonial?
Considere esta
estadística: hoy en día al menos el 30% de todos
los matrimonios acaban en divorcio, en comparación de sólo el
3% de quienes utilizan la planificación familiar natural. Desde que
se vulgarizó el uso de la anticoncepción a principios de
los sesenta hasta el presente, ha habido un aumento, en
correspondencia, en la incidencia de divorcios.15 ¿Cómo se
explica un aumento tan dramático de matrimonios fallidos? Como veíamos
en el parágrafo 4, separa lo que Dios ha unido
en el acto conyugal por medio de la anticoncepción acaba
teniendo repercusiones en lo que Dios ha unido en la
unión matrimonial – es decir, el divorcio. La solución es
clara. Lo que se necesita es valor.
16. Para ir en
contra del silencio que rodea la enseñanza de la Iglesia
en esta área, como vuestro obispo, pido que las siguientes
directrices se pongan en práctica en nuestra diócesis:
-- Todos los
ministros de pastoral deberían estudiar el mensaje liberador de la
«teología del cuerpo» de Juan Pablo II para compartirlo con
los demás 16.
-- Los confesores deberían familiarizarse con
el «Vademécum para Confesores sobre algunos Aspectos de la Moralidad
en la Vida Conyugal».
-- Cuando sea apropiado, los sacerdotes y
diáconos deberían presentar en sus homilías la enseñanza de la
Iglesia que trata del matrimonio, incluyendo por qué el comportamiento
anticonceptivo es incorrecto.
-- La adecuada instrucción sobre planificación familiar natural
se convierte en parte integrante de todos los programas de
preparación al matrimonio.
-- La instrucción en nuestras escuelas superiores, grados
superiores en las clases de educación religiosa, y las clases
RCIA deberían enseñar con claridad la inmoralidad de aquellas formas
de comportamiento sexual condenadas por la Iglesia, incluyendo la anticoncepción.
17.
Para finalizar, quisiera citar un artículo de Roberta Roane que
apareció en el National Catholic Reporter. Ella comenzaba afirmando: «Sí,
yo estaba viva y era fértil en 1968. Tenía 19
años y sabía que la píldora era un don de
Dios y la ‘Humanae Vitae’ algo verdaderamente carcamal. La píldora
iba a eliminar los embarazos adolescentes, la desarmonía conyugal y
los problemas de población mundial...» Tras relatar su odisea de
tener tres hijos mientras cambiaba de la píldora, al DIU,
a los condones, continúa:
«Finalmente, mi marido y yo llegamos a
un momento crucial. En un momento muy bajo en nuestro
matrimonio, encontramos a grandes personas que nos impulsaron a dar
de verdad nuestras vidas al Señor y ser castos en
nuestro matrimonio».
«Aquello ventiló nuestras mentes. Pensamos que eso significa ‘fuera
sexo’. Eso no es lo que significa. Significa respetar la
unión corporal como un acto sagrado. Significa actuar como una
pareja con amor, una pareja con sagrado temor, no como
una pareja de gatos en celo. Para mi marido y
para mía, significa la planificación familiar natural... y no les
quiero engañar, es una disciplina difícil. La planificación familiar natural
y una actitud casta hacia el sexo en el matrimonio
nos abrieron un mundo nuevo. Nos llevó a mi marido
y a mí a un camino que es tan profundo,
tan sólido, que es difícil de describir. Algunas veces resulta
difícil, pero eso nos hace incluso estar más cercanos. Nos
reverenciamos mutuamente. Y cuando estamos juntos, somos como recién casados».
«Es
triste decirlo, he cumplido los 35 años cuando me he
dado cuenta finalmente de que la Iglesia tenía razón en
todo. No la Iglesia que presenta Charli Curran y que
se podría definir como "sé sincero y sigue adelante", sino
la Iglesia verdadera, la Iglesia que hemos encontrado en la
Couple to Couple Leage, la Iglesia católica».
«La Iglesia tiene razón
sobre la anticoncepción («apesta»), tiene razón sobre el matrimonio (es
un sacramento), tiene razón sobre la felicidad humana (fluye-no, inunda
cuando abrazas la voluntad de Dios). Nos ha hecho profundos.
Ha abierto nuestros corazones al amor»17.
Roberta Roane está
repitiendo simplemente lo que San Pablo dijo hace muchos siglos:
«¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu
Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios,
y que no os pertenecéis? ¡Habéis sido bien comprados! Glorificad,
por tanto, a Dios en vuestro cuerpo»18.
Notas
(1)Génesis
1:27. La Escritura siempre considera a los niños una bendición
(Salmos 127 y la esterilidad una deshonra (Lucas 1:25).
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(4)
John F. Kipley desarrolla este tema en «Birth Control and
Christian Discipleship», CCL, Cincinnati, 1994. regresar
(5)«Teología del Cuerpo»,
Audiencias de los Miércoles, 5 de marzo de 1980.
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(6)El significado inicial de la cópula es un «intercambio
de pensamientos». En tiempos de Shakespeare se acostumbraba a utilizar
el verbo saber como un eufemismo de tener relaciones sexuales.
Concebir todavía se aplica tanto a la comunicación sexual como
a la verbal: «Concibió su primer hijo» / «No puedo
concebir cómo ha ocurrido». regresar
(10)John F. Noonan, en su señalado estudio, «Contraception» (Cambridge: Harvard
University Press, 1965), detallaba la historia de la práctica anticonceptiva
desde los tiempos antiguos hasta el presente. Aporta documentación de
que, desde la «Dídaje» (año 80 de nuestra era) hasta
la Conferencia de Lambeth en 1930, todas las denominaciones cristianas,
sin excepción, consideraron la anticoncepción intrínsecamente inmoral. regresar
(11)En
un artículo que apareció en U. S. News & World
Report (1 de julio de 1996, pág. 57), el prominente
antropólogo Lionel Tiger culpa al uso extensivo de la píldora
de muchos de los problemas de hoy, que empezaron en
los sesenta: «Como ocurre con frecuencia, la tecnología (en este
caso la anticoncepción) ha generado un resultado inesperado: más abortos,
más familias de un solo padre, más hombres que abandonan
su papel de buenos proveedores y una mayor tasa de
divorcios». regresar
(12)Adaptado de «Good Work», The Dorothy Day
Book (Templegate). regresar
(13)El Papa Gregorio Magno reprendió a
los obispos de su tiempo por ser débiles pastores porque
no levantaban su voz cuando era su deber: «Pastores que
faltos de valor dudan en proclamar lo que deberían, por
culpa del respeto humano. Como la voz de la Verdad
nos dice, tales son ‘mercenarios que huyen refugiándose en silencio
cuando aparece el lobo’» (PL 77, 30). regresar
(15)Los estudios difieren en el
porcentaje de divorcios de las parejas que utilizan la planificación
familiar natural. El Centro para el Control y Prevención de
Enfermedades dice que es del 5%, mientras que Family of
the Americas afirma que es menos del 2%. regresar
(16)Los Rvdos. Richard Hogan y John LeVoir han escrito un
comentario sobre la teología del cuerpo de Juan Pablo II,
en «Covenant of Love», Ignatius Press (1992). Para una versión
simplificada del texto de las audiencias de Juan Pablo II,
monseñor Vicent Walsh ha publicado «The Theology of the Body»
(Key of David Publications). Y Christopher West, anterior director de
la Oficina de Matrimonio y Vida Familiar de la Archidiócesis
de Denver (http://www.theologyofthebody.net), tiene unos excelentes audio comentarios sobre el
mismo tema. regresar
(17) National Catholic Reporter, 31
de octubre de 1986. regresar