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La Plata, Buenos Aires, Argentina - “Dejás de ver de un día para el otro, y tenés que aprender todo desde cero, porque no sabés hacer nada. Encima, sentís una vergüenza terrible, por ser discapacitado, y de repente te cuesta muchísimo conseguir trabajo”. Ana relata de manera clara, sin vueltas -y algo cruda- lo que pasa en la vida de una persona que, producto de una circunstancia lamentable, pierde la vista.
Y es cierto; uno puede ser completamente independiente en su día a día pero, si de buenas a primeras el mundo se le vuelve negro, no será capaz de servirse un plato de comida, de atender el teléfono, de hacer una compra sencilla o de trasladarse dentro de su propia casa. Afortunadamente, la rehabilitación para personas con discapacidad visual es posible y tiene resultados maravillosos. De eso se encargan en la Fundación “Tiflos”, una ONG sin fines de lucro nacida en 1990 cuya sede está ubicada en calle 22 entre 32 y 33.
Areas de abordaje:
Presidida por Ana Rizo, y de la mano de un equipo interdisciplinario de profesionales, la fundación -cuyo nombre significa “ciego” en griego- emprende la misión de rehabilitar y contener a personas que, en determinado momento de su vida, perdieron la visión parcial o totalmente.Ana es no vidente, y las ganas de generar proyectos para ayudar a quienes atraviesan su misma situación nació hace muchísimos años, pero nunca encontró apoyo oficial para llevarlos adelante. Por eso decidió, junto a un grupo de gente que la acompañaba, armar esta fundación que, el año que viene, cumplirá 20 años.
“Desde que empezamos, ya se atendieron más de 500 personas. Nuestro objetivo es que los beneficiarios lleguen a ser todo lo independiente que se pueda, una idea que no está del todo instalada, aunque es completamente posible”, cuenta Ana en diálogo con Hoy. Para esto, en “Tiflos” se le realiza una primera entrevista a quien se acerca y, si está de acuerdo en ingresar al programa, es evaluado por un grupo capacitado de profesionales. El régimen es ambulatorio, donde los beneficiarios se acercan a la fundación dos o tres veces por semana y son asistidos desde cuatro áreas bien determinadas: psicología y asistencia social; terapia ocupacional; comunicación, que incluye braile e informática adaptada; y orientación y movilidad, donde se aprende el desplazamiento con el bastón blanco en espacios conocidos y desconocidos. Esto último se enseña a través de una técnica llamada “Hoover”.
¿Si alguna de las áreas es más importante que las otras? No, todas son necesarias y se unen entre sí, explica Ana. “El ser humano es un todo, no es por partes, y necesita aprender todo junto si pierde la vista. Si practica solamente cómo caminar, pero no sabe nada más, no sirve”, señala Ana y enfatiza que “todos los campos de abordaje son indispensables para ser independiente, porque hacen a la cotidianeidad”.
Sentidos:
En referencia a la realidad de los discapacitados visuales, Ana asegura que “la vida es cara, porque el bastón sale 80 pesos, la pantalla otros tantos, y encima hay que moverse mucho en taxi”. Consciente de la existencia de mitos y falsas creencias en torno a los no videntes, Ana aclara que el resto de los sentidos “se entrenan y se agudizan, pero no son superpoderes, como algunos piensan, sino sentidos compensatorios”. Por último, resaltó el concepto de “visibilidad” como estandarte de “Tiflos” ya que, precisamente, lo que la fundación necesita es hacerse más visible.
Fundación Tiflos// Calle 22 e/ 32 y 33// Tel: (0221) 482-0931// e-mail: tiflos@tiflos.org.ar
Fuente: Diario La Voz / Prensa Fundación Tiflos
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