¿Qué decirte, nuestra jefa? Sentimos tristeza. Son muchos años contigo, poco más
de diez. Trabajando, rezando y comentando juntos de lo divino y de lo humano.
No sabemos por dónde empezar, decirte lo que ya te
extrañamos.
¡Hemos aprendido tanto de ti! Eres una mujer de alma firme y
de corazón intenso. Firmeza e intensidad que son de y para Cristo. Hemos
aprendido a quererte Lucrecia, hemos aprendido a amar más a Dios aquí, en
Catholic.net, que es de lo que se trata, ¿verdad? Amar, comunicar, entregarse.
Gracias por todo Lucrecia, gracias por enseñarnos constantemente que el director
de Catholic.net es Cristo, que Catholic.net es y seguirá siendo una obra de Dios
y nosotros solo sus instrumentos. La gloria es de Él y no nuestra. Quien
evangeliza y cambia a las almas es Él.
Nos hemos sentido bien a tu lado,
trabajando de cara a las almas. Nos has enseñado el camino de la libre
responsabilidad, "hacer hacer y dejar hacer". Nuestro trabajo, igual que el
tuyo, no se limita a las horas de oficina, simplemente "cambiámos de paisaje"...
pero seguimos y seguiremos trabajando por Catholic, para que este gran proyecto
que iniciaste e hiciste crecer, siga su camino.
Pues es así, con tu
ejemplo, que nos has conducido a trabajar por la nueva evangelización.
Es
así, con tu coherencia nos has enseñado la coherencia, con tu valentía nos has
enseñado a ser valientes con la objetividad que nos procura el amor de Dios. Con
tu trabajo incansable nos has enseñado a trabajar, con tu fiel doctrina nos has
formado en la doctrina, incluso hemos aprendido de ti que un ser humano puede
tener más de dos manos para trabajar y que un día puede tener más de 24
horas.
Gracias Lucrecia. ¿Cómo puedes irte? ¿Nos dejas así, tan de
repente? Nos dejas con un hueco en el alma que solo se llenará con la confianza
que tenemos en las decisiones que tomas.
Eres nuestra directora y lo
serás siempre, nuestra querida "jefa" como cariñosamente te llamamos. La que has
logrado que Catholic.net crezca para mayor gloria de Dios. La que has defendido
a Catholic.net con uñas y dientes.
Más de diez años de sacrificios, de
esfuerzos, de oraciones, de esperanza, de grandes sueños.
Cuesta que te
vayas. Y si te vas... no te vayas. Te hacemos un hueco, para que sigas
ofreciéndonos tu visión de futuro.
Lucrecia, has logrado que este portal
sea lo que es, no podemos dejar de reconocerlo. Nadie puede. ¡Son tantas las
almas que se han visto aliviadas gracias a Catholic.net! Y las primeras las
nuestras, la de todos los que hemos trabajado junto a ti, junto al Señor.
Gracias Lucrecia...
Rezamos por ti, rezaremos siempre. Pero no te
olvides de cada una, de cada uno. Somos una familia Lucrecia. Tú lo has hecho
posible. No te despidas nunca.
Tu equipo de
Catholic.net
Tags: Querida Lucrecia: