
Autor: Jesús Caudillo
Fuente: Yo influyo
Si no estás en Twitter o
Facebook, no existes. Al menos esta parece ser la premisa de miles de usuarios
que diariamente pasan algo o gran parte del tiempo atendiendo asuntos personales
en estos sitios que se han convertido en un elemento de nuestra vida cotidiana.
Y de la vida pública contemporánea.
No hay un acuerdo aparente,
al menos desde la perspectiva académica, sobre qué es una red social. Algunos
las califican como un “mecanismo para mediar la interacción entre personas
distantes” (1). Otros indican que se trata de un nuevo rostro de la
organización, la participación ciudadana y la conformación de movimientos
sociales(2).
La tecnología en general se ha posicionado como una
herramienta imprescindible en nuestra época, y son los jóvenes quienes mejor
comprenden esta situación. La comunicación, sin poder ser de otro modo, mantiene
en su esencia un ciclo que se cumple a cabalidad, según las teorías de la
comunicación.
Sin embargo, los instrumentos y medios de comunicación -en
el sentido amplio del término- se han sofisticado. Los canales de transmisión de
mensajes se han diversificado de una forma que hace 15 años era
inimaginable.
Son los jóvenes y adolescentes los usuarios de mayor
intensidad y frecuencia de las nuevas tecnologías: mensajería instantánea, chat,
mensajes de texto vía teléfono celular, así como comunicación orientada a
Internet (3).
Al menos una parte de ello es demostrado para el caso de
México por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), organismo que afirma que
el 80 por ciento de los hogares mexicanos cuenta con al menos un teléfono
celular. Asimismo, señala que 7 de cada 10 jóvenes entre 12 y 19 años son
usuarios de Internet. El rango que va de los 25 a los 40 años tiene todavía
mucho potencial de crecimiento (4)
Ventajas y desventajas de las
redes sociales
Ha sido Benedicto XVI quien, observando los
cambios que las redes sociales han provocado en las comunicaciones mundiales, ha
ofrecido una seria reflexión al respecto (5):
“El concepto de amistad ha
tenido un nuevo auge en el vocabulario de las redes sociales digitales que han
surgido en los últimos años. (...) En nuestras amistades, y a través de ellas,
crecemos y nos desarrollamos como seres humanos. (...) Por tanto, se ha de tener
cuidado de no banalizar el concepto y la experiencia de la
amistad.
“Sería una pena que nuestro deseo de establecer y desarrollar
las amistades on line fuera en deterioro de nuestra disponibilidad para la
familia, los vecinos y quienes encontramos en nuestra realidad cotidiana, en el
lugar de trabajo, en la escuela o en el tiempo libre. En efecto, cuando el deseo
de conexión virtual se convierte en obsesivo, la consecuencia es que la persona
se aísla, interrumpiendo su interacción social real. Esto termina por alterar
también los ritmos de reposo, de silencio y de reflexión necesarios para un sano
desarrollo humano.
“(...) es alentador ver surgir nuevas redes digitales
que tratan de promover la solidaridad humana, la paz y la justicia, los derechos
humanos, el respeto por la vida y el bien de la creación. Estas redes pueden
facilitar formas de cooperación entre pueblos de diversos contextos geográficos
y culturales, permitiéndoles profundizar en la humanidad común y en el sentido
de corresponsabilidad para el bien de todos.
“Pero se ha de procurar
que el mundo digital en el que se crean esas redes sea realmente accesible a
todos. Sería un grave daño para el futuro de la humanidad si los nuevos
instrumentos de comunicación, que permiten compartir saber e información de modo
más veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya están social y
económicamente marginados, o si contribuyeran tan sólo a acrecentar la distancia
que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la
información y la socialización humana.”
Mucho se ha discutido sobre las
ventajas y desventajas sobre las redes sociales. Dejamos a consideración del
lector una serie de propuestas en torno a ello.
En principio, se dice que
las redes sociales son el principio de una nueva forma de participación
ciudadana, pero sobre todo, de construcción de capital social.
Cómo
inciden las redes sociales en la creación de capital social fue la pregunta que
se plantearon Ronald La Due Lake y Robert Huckfeltd.
En principio, el
capital social se relaciona directamente con la confianza que tiene el ciudadano
hacia las relaciones sociales, diría Fukuyama. Tiene que ver, asimismo, con el
compromiso que asumen las personas para participar en asociaciones como
voluntarios, según Robert Putnam. Se parece a una fábrica que tiene la voluntad
de cooperar en el desarrollo de infraestructura y capital físico, de acuerdo a
Ostrom.
En Twitter y Facebook, principalmente, se da algo de todo ello.
Es común ver que cientos o miles de personas se unan virtualmente en torno a una
causa política o social en común, dados los mecanismos cibernéticos que lo
permiten.
La campaña presidencial del hoy mandatario de Estados Unidos,
Barack Obama, tuvo fuerte impacto vía redes sociales. Aunque hoy no se sabe la
correlación existente entre la participación en redes sociales y el voto
efectivo, no cabe duda que intuitivamente se puede afirmar que existe. Para
muestra, su perfil en Facebook tiene más de 8 millones y medio de simpatizantes.
Fue ahí, entre otros medios, donde el hoy presidente buscó apoyo
popular.
En México pasa algo muy diferente. Nuestro país no cuenta con un
historial de participación ciudadana digno de presumirse, sin embargo las redes
sociales han aglutinado a ciertos sectores sociales opositores al o empáticos
con el sistema político vigente. Con todo, a partir de la inclusión en Facebook
y Twitter de ciertos activistas y agentes sociales, se han logrado exitosas
muestras de participación ciudadana, aunque es cierto que los casos son muy
aislados.
También se ha dado el caso de imprecisión informativa y
periodística, a partir de que algunos medios de comunicación asumen como fuentes
confiables a estas redes sociales. Aunque una característica de éstas es que
permiten la publicación de información en tiempo real, también es cierto que, en
muchos casos, la información publicada en ellas, y replicadas por en medios
profesionales, ha sido desmentida.
Un último elemento son las reglas de
seguridad de las redes sociales y sus repercusiones en la vida privada de los
usuarios. Medios de comunicación mexicanos e internacionales han expresado, a
través de su información, su preocupación sobre la falta de seguridad en el
manejo de datos vía redes sociales.
Los riesgos que se han previsto,
según el diario El País, son el incremento en los delitos cibernéticos y, de
acuerdo al diario mexicano El Universal, la posibilidad de ofrecer información
para que los delincuentes preparen con mejor detalle crímenes como secuestros,
asaltos e incluso homicidios.
Conclusión
Las
redes sociales, en tanto instrumentos, no son buenas ni malas en sí mismas. Todo
depende del uso que el consumidor les otorgue. Sin embargo, la abundancia de
información que en ellas se vierte diariamente puede provocar adicción, por un
lado, y saturación, por otro.
El usuario tiene la responsabilidad de
seleccionar y publicar la información que mejor le convenga para lograr una
adecuada interacción en las redes sociales. No todo lo que éstas contienen es
provechoso, por lo que es necesario “discriminar” adecuadamente la información
inútil, aunque esto no lo es todo.
Dejamos al propio Joseph Ratzinger,
Benedicto XVI, la parte final de este texto. El Papa es quien propone un sentido
profundo para el uso adecuado de las redes sociales:
“Quisiera concluir
este mensaje dirigiéndome de manera especial a los jóvenes católicos, para
exhortarlos a llevar al mundo digital el testimonio de su fe. Amigos, sentíos
comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo e
informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida.
“En los
primeros tiempos de la Iglesia, los Apóstoles y sus discípulos llevaron la Buena
Noticia de Jesús al mundo grecorromano. Así como entonces la evangelización,
para dar fruto, tuvo necesidad de una atenta comprensión de la cultura y de las
costumbres de aquellos pueblos paganos, con el fin de tocar su mente y su
corazón, así también ahora el anuncio de Cristo en el mundo de las nuevas
tecnologías requiere conocer éstas en profundidad para usarlas después de manera
adecuada.
“A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en
sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera
particular la tarea de evangelizar este ´continente digital´. Haceos cargo con
entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coetáneos. Vosotros conocéis sus
temores y sus esperanzas, sus entusiasmos y sus desilusiones.
“El don más
valioso que les podéis ofrecer es compartir con ellos la ´buena noticia´ de un
Dios que se hizo hombre, padeció, murió y resucitó para salvar a la humanidad.
El corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean
compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio
sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comunión
respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ¡sed sus
mensajeros!”
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