
Oración
Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas,
las torturas de la vida diaria; que tu muerte y ascensión nos levante,
para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida. Tú
que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida
humana, igual que las penas y sufrimientos de tu cruz, ayúdanos para
que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día y
que crezcamos como personas y lleguemos a ser más semejantes a ti.
Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo, y fortalece nuestra
confianza en tu ayuda. Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una
vida plena si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros
deseos egoístas. Pues sólo si morimos contigo, podemos resucitar
contigo. Amén.
I. Jesús es condenado a muerte
Llegada la mañana todos los príncipes de los sacerdotes, los ancianos
del pueblo, tuvieron consejo contra Jesús para matarlo, y atado lo
llevaron al procurador Pilato (Mt 27, 1-2) El pequeño niño que tiene
hambre, que se come su pan pedacito a pedacito porque teme que se
termine demasiado pronto y tenga otra vez hambre. Esta es la primera
estación del calvario.
II. Jesús carga con la cruz
Entonces se lo entregó para que lo crucificasen. Tomaron, pues, a
Jesús, que llevando la cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en
hebreo se dice Gólgota (Jn 19, 16-17). No tengo razón? Muchas veces
miramos pero no vemos nada! Todos nosotros tenemos que llevar la cruz y
tenemos que seguir a Cristo al Calvario, si queremos reencontrarnos
con Él. Yo creo que Jesucristo, antes de su muerte, nos ha dado su
Cuerpo y su Sangre para que nosotros podamos vivir y tengamos bastante
ánimo para llevar la cruz y seguirle, paso a paso.
III. Jesús cae por primera vez
Dijo Jesús: El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo,
tome su cruz y sígame, pues el que quiera salvar su vida la perderá:
pero el que pierda su vida, ese la salvará (Mt 16,24) En nuestras
estaciones del Via Crucis vemos que caen los pobres y los que tienen
hambre, como se ha caído Cristo. Estamos presentes para ayudarle a Él?
Lo estamos con nuestro sacrificio, nuestro verdadero pan? Hay miles y
miles de personas que morirían por un bocadito de amor, por un pequeño
bocadito de aprecio. Esta es una estación del Via Crucis donde Jesús se
cae de hambre.
IV. Jesús encuentra a su Madre
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios
mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava Desde ahora
me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho
obras grandes en mí (Lc 1, 45-49). Nosotros conocemos la cuarta
estación del Vía Crucis en la que Jesús encuentra a su Madre. Somos
nosotros los que sufrimos las penas de una madre? Una madre llena de
amor y de comprensión? Estamos aquí para comprender a nuestra juventud
si se cae? Si está sola? Si no se siente deseada? Estamos entonces
presentes?
V. El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de
Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la cruz
(Lc 23, 26). Simón de Cirene tomaba la cruz y seguía a Jesús, le
ayudaba a llevar su cruz. Con lo que habéis dado durante el año, como
signo de amor a la juventud, los miles y millones de cosas que habéis
hecho a Cristo en los pobres, habéis sido Simón de Cirene en cada uno
de vuestros hechos.
VI. La Verónica limpia el rostro de Jesús
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distéis de
beber (Mt, 25,35). Con respecto a los pobres, los abandonados, los no
deseados, somos como la Verónica ? Estamos presentes para quitar sus
preocupaciones y compartir sus penas? O somos parte de los orgullosos
que pasan y no pueden ver?
VII. Jesús cae por segunda vez
Quiénes son mi madre y mis parientes? Y extendiendo su mano sobre sus
discípulos dijo Jesús: he aquí a mi madre y a mis parientes quienquiera
que haga la voluntad de mi Padre (Mt 12, 48-50). Jesús cae de nuevo.
Hemos recogido a personas de la calle que han vivido como animales y se
murieron entonces como ángeles? Estamos presentes para levantarlos
También en vuestro país podéis ver a gente en el parque que están
solos, no deseados, no cuidados, sentados, miserables. Nosotros los
rechazamos con la palabra alcoholizados. No nos importan. Pero es Jesús
quien necesita nuestras manos para limpiar sus caras. Podéis hacerlo?, o
pasaréis sin mirar?
VIII. Jesús consuela a las mujeres
Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se lamentaban y
lloraban por Él. Vuelto hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén, no
lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros
hijos (Lc 23, 27-28). Padre Santo, yo rezo por ellas para que se
consagren a tu santo nombre, santificadas por Ti; para que se entreguen
a tu servicio, se te entreguen en el sacrificio. Para eso me consagro
yo también y me entrego como sacrificio con Cristo.
IX. Jesús cae por tercera vez
Os he dicho esto para que tengáis paz conmigo. En el mundo tendréis
tribulaciones, pero confiad: yo he vencido al mundo (Jn 16, 33). Jesús
cae de nuevo para ti y para mí. Se le quitan sus vestidos, hoy se le
roba a los pequeños el amor antes del nacimiento. Ellos tienen que
morir porque nosotros no deseamos a estos niños. Estos niños deben
quedarse desnudos, porque nosotros no los deseamos, y Jesús toma este
grave sufrimiento. El no nacido toma este sufrimiento porque no tiene
más remedio de desearle, de amarle, de quedarme con mi hermano, con mi
hermana.
X. Jesús es despojado de sus vestiduras
Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos,
haciendo cuatro partes, una para cada soldado y la túnica (Jn 19,23)
Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas, fatigas y
torturas de la vida diaria, para que logremos siempre una más grande y
creativa abundancia de vida!
XI. Jesús es clavado en la cruz
Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí con dos
malhechores Jesús decía: padre, perdónales porque no saben lo que
hacen (Lc 23, 33). Jesús es crucificado. Cuántos disminuidos psíquicos,
retrasados mentales llenan las clínicas! Cuántos hay en nuestra propia
patria. Les visitamos? Compartimos con ellos este calvario? Sabemos
algo de ellos? Jesús nos ha dicho: Si vosotros queréis ser mis
discípulos, tomad la cruz y seguidme y Él opina que nosotros hemos de
coger la cruz y que le demos de comer a Él en los que tienen hambre,
que visitemos a los desnudos y los recibamos por Él en nuestra casa y
que hagamos de ella su hogar.
XII. Jesús muere en la cruz
Después de probar el vinagre, Jesús dijo: Todo está cumplido, e
inclinando la cabeza entregó el espíritu (Jn 19,30). Empecemos las
estaciones de nuestro vía crucis personal con ánimo y con gran alegría,
pues tenemos a Jesús en la sagrada Comunión, que es el Pan de la Vida
que nos da vida y fuerza! Su sufrimiento es nuestra energía, nuestra
alegría, nuestra pureza. Sin Él no podemos hacer nada.
XIII. Jesús es bajado de la cruz
Al caer la tarde vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era
discípulo de Jesús tomó su cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia
(Mt 27, 57.59). Vosotros jóvenes, llenos de amor y de energía, no
desperdiciéis vuestras fuerzas en cosas sin sentido!
XIV. Jesús es sepultado
Había un huerto cerca del sitio donde fue crucificado Jesús, y en él un
sepulcro nuevo, en el cual aún nadie había sido enterrado y pusieron
allí a Jesús (Jn 19, 41-42). Mirad a vuestro alrededor y ved, mirad a
vuestros hermanos y hermanas no sólo en vuestro país, sino en todas las
partes donde hay personas con hambre que os esperan. Desnudos que no
tienen patria. Todos os miran! No les volváis las espaldas, pues ellos
son el mismo Cristo!.
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