
Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo poco
que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una
decena del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando
un ramo de flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles
custodios le llevarán en actitud de veneración.
Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo
Meditación: “De Ella nació Jesús, llamado el Cristo”
(Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el
Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su
Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa
Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo
nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a
todos los hombres.
Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor!. Como
Corredentora que sos, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor,
para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.
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