Ya no se mira la vida ajena por el orificio de la cerradura y sin que nadie se de cuenta, hoy se abre la puerta para mirar y ser mirado
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Dispositivos móviles, redes sociales y cámaras en la vía pública, son algunas de las formas de geolocalización que en la actualidad hacen que seamos más visibles que antes.
El mismísimo presidente de Google, Eric Schmidt, reflejó esta tendencia 'ahora nadie se pierde'. Lejos de la paranoia, la sociedad parece aceptar cómodamente estas prácticas y hasta se encarga por diversas vías de informar cada uno de sus pasos. Redes sociales como Twitter y Facebook son implementadas por sus usuarios para comunicar estados de ánimo, actividades o dónde se encuentran o hacia dónde se dirigen.
La nueva comunicación y una sociedad que acompañó el cambio, sin quejarse y legitimando estos mecanismos. Pero, ¿por qué estas prácticas que en otras épocas podrían haberse considerado un atropello a la privacidad hoy son abrazadas por los usuarios? ¿Por qué los individuos deciden exhibir su intimidad vía web pero se rehúsan cada vez más a los encuentros interpersonales?.
Las estadísticas hablan por sí mismas. Ya son 500 millones las personas en el mundo que utilizan sistemas de geolocalización. Especialmente en las grandes ciudades, nadie parece cuestionarse porqué se chatea durante horas con personas desconocidas, pero no se visita o se llama por teléfono a amigos o familiares con asiduidad.
'Enviado desde mi BlackBerry', 'Me gusta' en Facebook o 'Twittear' se han convertido en palabras del uso cotidiano y de práctica diaria. Las redes sociales cambiaron pautas culturales e identitarias. El sociólogo francés, Marc Auge, plantea cómo desde la aparición de las redes sociales se plantearon nuevos desafíos a nivel sujeto y sociedad. 'La aparición de la identidad digital plantea varios problemas, porque puede ser utilizada para actividades lúdicas, públicas o laborales. Se pueden usar nuevos nombres y cambiarlos. Son nuevas máscaras', señaló. Con estas identidades el sujeto puede asumir una identidad prestada, no existe el cara a cara y el compromiso que implica un vínculo interpersonal. Y no sólo eso el individuo no sólo define su propia identidad sino que la misma comunidad lo va definiendo. La identidad digital del usuario es redefinida por otros a partir de contenidos, opiniones, comentarios, votaciones y rankings, etiquetado en imágenes, videos u otros archivos en los que eventualmente puede aparecer o no necesariamente.
Bajo este contexto se encuadra la identidad digital y las redes sociales exponen al individuo ya que para ello fueron diseñadas. Es decir, Facebook, Twiter, My Space, entre otras, fueron creadas para compartir información propia pero también investigar la en la búsqueda de contactos es encontrar amigos, familiares, ex parejas o conocidos de los que hace mucho tiempo no han tenido noticias.
Mirar y ser mirados parece ser la consigna. Y no sólo de redes sociales se trata la cuestión. Hace tan sólo una semana los usuarios del iPhone y la iPad se desayunaron con la noticia de que sus aparatos estaban registrando cada paso que daban, y esos datos estaban disponibles para cualquier persona con acceso a los equipos.
Un representante y un senador de los Estados Unidos emplazaron a Apple a aclarar en 15 días hábiles el porqué de este seguimiento no autorizado. Los gobiernos de Alemania, Francia e Italia también están investigando si existe una violación de la privacidad de los usuarios, y ayer la compañía fue demandada en el estado de Florida, Estados Unidos, por este tema. Pero lo más llamativo de este atropello a la privacidad es que ningún usuario realizó una denuncia a la compañía.
Teléfonos celulares, cámaras en las esquinas o redes sociales, diversos mecanismos de geolocalización que por voluntad propia o ajena nos acompañan a cada paso. Ya no se mira la vida ajena por el orificio de la cerradura y sin que nadie se de cuenta, hoy se abre la puerta para mirar y ser mirado. La sociedad legitimó el vouyerismo digital, y si te están mirando, cuantos más seguidores o contactos lo hagan mejor.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com
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