La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 7 de mayo: Madre amable
Meditación: “Cómo se me concede que venga a mí la Madre de
Mi Señor” (Lucas 1,43). María es diligente y amorosa, consuela, ayuda,
fortalece, sirve…igual que su Hijo. “Amaos los unos a los otros como Yo os he
amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta de nuestros prójimos; nadie está tan
aislado que pueda labrarse, abstrayéndose de toda otra alma, su propia
salvación. Busquemos dar amor, consolando afligidos, visitando enfermos, corrigiendo
con dulzura a los que se equivocan, siendo a semejanza de María con humildad y
amor testimonios del Amor. “Ora y labora”.
Oración: ¡Oh tierno Corazón de María!. Haz que tus hijos
demuestren a todos lo que es el Amor, lo que es el Señor en nosotros, para
servir y siempre decirte si. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Procurar ser amable con los demás.
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