Basílica de Nuestra Señora de Luján, en Argentina, lugar acuden millones de peregrinos que desean encontrar a la Madre de Dios y de profundizar en la propia fe.
En tierras Argentinas; se encuentra la
Basílica de Nuestra Señora de Luján, situada a unos 60 kilómetros de Buenos
Aires.
Haremos una breve reseña histórica para conocer el origen
de este santuario Mariano que tanta importancia reviste, especialmente para el
pueblo argentino.
Alrededor de 1630 un portugués de nombre Farías pidió a
un amigo suyo que le mandase desde Brasil una imagen de la Concepción de María
para colocarla en una capilla que estaba construyendo en Sumampa. Al poco
tiempo recibió no sólo una sino dos imágenes, una bajo la advocación de la "Inmaculada
Concepción" y otra de la de "Madre de Dios".
Una vez llegadas las imágenes los troperos las montaron
en una carreta y emprendieron el viaje hacia el norte; se detuvieron a las
orillas del río Luján para pasar la noche; pero a la mañana siguiente se dieron
cuenta de que los bueyes no podían mover la carreta a pesar de que le quitaran
peso. Con gran esfuerzo bajaron la caja que contenía la imagen de la Inmaculada
Concepción y sólo así pudieron los animales mover la carreta. Los troperos
entendieron esto como una señal de que la imagen debía quedar en ese lugar para
ser venerada.
Comenzaron a divulgar lo sucedido y a venerar a la Virgen
en un pequeño oratorio construido en el mismo sitio; acción a la cual Ella
correspondió con varios prodigios y milagros. Pero 50 años después el lugar
quedó despoblado, hasta que la señora Ana de Matos compró la imagen y la llevó
a Luján, donde, ayudada por un mayordomo, un fraile carmelita y un capellán, le
construyó una capilla digna.
En 1762 Juan de Lezica erigió otro templo en el cual se
veneró la imagen por más de un siglo, hasta que en 1874 el P. Jorge Salvaire
construyó la basílica actual en cumplimiento a un voto hecho a Nuestra Señora
si lo salvaba de morir en manos de los indígenas. La basílica fue construida al
estilo gótico del siglo XII con dos torres que miden 106 metros de alto. La
fiesta se estableció para el día 8 de mayo.
El santuario de Luján se impone a los demás santuarios
del país; se ha convertido para los argentinos no sólo en historia, sino en
identidad, aun para los no católicos. Es el lugar donde se toma conciencia
histórica de la patria, es decir del pasado, presente y futuro de la nación; "es
principio de solidaridad de los argentinos, donde el espíritu se encarna para
llamar a la Gracia a los demás mediante ese "estar juntos" en el
santuario, esperando que Dios mueva los corazones con gracias de unidad,
pacificación y reconciliación".
Existen algunos datos peculiares acerca de este santuario
mariano de Luján, por ejemplo que es considerado por los argentinos como un
lugar especial para que los niños reciban el sacramento del Bautismo; es
también considerado como lugar de penitentes, pues allí se llegan para obtener
la reconciliación con Dios y para pedirle el auxilio en la perseverancia en la
fe y en la vida moral. Existe un sentimiento popular de que para que una visita
a Luján sea "completa" se requiere confesar los propios pecados,
escuchar la Palabra de Dios, acercarse a la Eucaristía y presentar la acción de
gracias por medio de María.
Al lugar acuden cada año unos 8 millones de peregrinos
que desean encontrar a la Madre de Dios y de profundizar en la propia fe,
porque quieren ser felices como Ella que fue "dichosa por haber
creído". Desde el momento de la Anunciación y de la Concepción, desde
el momento del Nacimiento en la cueva de Belén, Ella siguió todos los pasos de
Jesús en su maternal peregrinación de fe; a través de su vida en Nazaret,
durante la separación externa, y sobre todo en el Gólgota.
En noviembre de 1995 los obispos argentinos que hicieron
su visita "ad limina" a Roma llevaron consigo la estatua de Nuestra
Señora de Luján para que fuese bendecida por el Papa Juan Pablo II. En octubre
de 1998, durante su visita a la Iglesia Nacional Argentina de Roma - que
concluyó con la entronización de la Virgen de Luján-, el Santo Padre expresó su
afecto especial por el pueblo argentino y profundizó en la maternidad
espiritual de María.
La Santísima Virgen María juega un papel decisivo en la
tarea de la Nueva Evangelización del continente Americano; a Ella debemos pedir
que todo cristiano se convierta en protagonista del mundo nuevo que Jesús,
Señor de la Historia vino a proponernos.
Esperamos que el Santuario de Luján les sirva para
reavivar ese deseo de crecer en la fe, que es común a todos los peregrinos que
lo visitan.
Autor: P. Sergio Rosiles | Fuente: Catholic.net