La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 11 de mayo: Virgen clemente
Meditación: María camino a Belén…fatigada y esperanzada, pues
llevaba en sus entrañas al Dios que amaba; María en Belén…frío y pobreza para
cobijar al Rey, pero Ella era Palacio de Pureza y Cristal para que se pudiera
acurrucar. María junto a la Cruz…, “estaba junto a la Cruz de Jesús Su Madre”
(Juan 19,25). ¡Cuanta soledad y miseria!. Si, la miseria de todos los hombres
de todos los siglos. Mis miserias también…
María es Madre de pobreza y sacrificio, debemos imitarla si queremos ser sus
verdaderos hijos.
Oración: ¡Oh Virgen clemente, oh Madre de misericordia!.
Llévanos a la santidad por el camino de la Verdad, y no toleres nuestros
pecados, sino que enséñanos a ser santos. Que sepamos ver lo que no hacemos
bien, teniendo la clemencia del Corazón de Tu Hijo para con nuestros hermanos,
porque así como perdonamos seremos perdonados. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Meditar sobre las propias miserias,
para no volver a juzgar las miserias de los demás.
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