La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:
Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 15 de mayo: Causa de nuestra alegría
Meditación: “Los justos se alegran, se regocijan y saltan de
júbilo pensando en la Providencia y Bondad de Dios” (Salmos 32,33). Cómo no
estar felices si agradamos al Señor cumpliendo Su Voluntad y viendo todo lo que
El nos da. Seamos hijos dignos pues el Señor es nuestro amigo. Todo nos da, y
si caminamos junto a El, todo compartiremos: Su Amor, Su Dolor y Su
Crucifixión, pero felices sabiéndonos herederos del Reino de Dios.
Oración: Madre de la alegría, sé nuestra guía y haznos llevar
una vida realmente digna. Haz que ésta vasija rebose de amor, fe y esperanza,
pues el Señor nos acompaña. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Valorar todo lo que Dios nos da,
porque nada es mérito nuestro, todo lo bueno viene del Señor.
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