
El obispo de Sprinfield, Mons. Paprocki, se reunió antes de la Misa Crismal,el 19 de abril, y explicó a los sacerdotes de su diócesis elsignificado y la historia de la «Oración a San Miguel».
Acabados los Oficios, junto con los Santos Óleos, ordenó distribuir por lasparroquias de su diócesis grandes tarjetones con la Oración a San Miguel, y quefuesen colocadas en los bancos. Pidió que se rece después de ladespedida y antes del canto de salida o cierre en todas las misas.
«Uno de las mejores bazas de Satanás está en su camuflaje, en la creencia deque no existe. No creer en Satanás y en las fuerzas del mal nos deja incapacesde resistir. Por eso es bueno recordar la oración a San Miguel Arcángel.Tenemos que recordar que cada vez que oramos, trabajamos para derrotar anuestros enemigos reales, no los demás, sino al diablo y sus demonios».
Aunque el exorcismo formalmente nunca fue abolido porcompleto, la inserción en la Santa Misa pasó a mejor vida ya en los 60 [1]. Aún así, los papas han recomendado vivamente surezo [2].
Desconozco las razones últimas de la«restauración». Pero sí me atrevo a afirmar que algo tendrá que ver el «Congresosobre la práctica litúrgica y pastoral del exorcismo» del añopasado, que la Conferencia Episcopal USA encargó a Paprocki que dirigiese. Lafinalidad era encontrar exorcistas para las diócesis del país, sólo había cincoexorcistas en todo Estados Unidos.
Creo que las condiciones en las que León XIII la compuso yprescribió, en 1886, no han cambiado mucho. Es evidente que las asechanzas delmaligno y los ataques frontales a la Iglesia o al Papa no han disminuido, másbien lo contrario.
Con los respetos humanos —o falta de Fe— que algunos sacerdotes tienen para hablardel Demonio, no termino de imaginarme una decisión así en mi diócesis.Me parece indudable que los beneficios serían inmediatos, para todos.
Notas
[1] Instrucción Inter Oecumenici, 48 j, 26 deseptiembre de 1964
[2] Beato Juan Pablo II: Regina Coeli, 24 deabril de 1994:
Seguramente tenía muy presente esa escena el Papa León XIII cuando, al finaldel siglo pasado, introdujo en toda la Iglesia una oración especial a sanMiguel: «San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla contra los ataquesy las asechanzas del maligno; sé nuestro baluarte…».
Aunque en la actualidad esa oración ya no se rece al final de la celebracióneucarística, os invito a todos a no olvidarla, a rezarla para obtener ayuda enla batalla contra las fuerzas de las tinieblas y contra el espíritu de estemundo.
La imagen que ilustra el post es la de las estampas que ha distribuido elobispo.
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