La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 16 de mayo: María peregrina
Meditación: María inició su camino desde Nazaret a Jerusalén,
visitó Ein Karem, viajó a Belén y huyó a Egipto siguiendo con sus pasos un
camino escarpado, un camino difícil pero siempre cumpliendo la misión que el
Padre le había encomendado. Hoy María sigue caminando: Lourdes, Fátima, San
Nicolás, Medjugorje, Corea y tantos otros sitios Santos. Va de casa en casa
llamando a las almas. Caminemos con Ella y tengámosla como maestra; Ella no se
fatiga, camina de prisa y mendiga una caricia de amor a cada corazón que se
aferra al mundo, habiendo olvidado lo dicho por Su Hijo Santo…”estad en el
mundo sin ser del mundo”. Vivamos librados de esta tierra que no es la
verdadera, pongamos nuestros ojos en el Cielo para que un día sea nuestro.
Oración: ¡Oh María peregrina, oh María Purísima!. Haz que
te imitemos llevando la luz de Dios a cada corazón, y siendo como vos,
testimonio de evangelización. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Caminar es evangelizar: llevemos
nuestra fe cristiana a alguien cercano al que nunca dimos testimonio del amor
por Cristo y Su Madre.
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