La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 17 de mayo: Modelo de entrega a Dios
Meditación: “He aquí la Esclava del Señor” (Lucas 1,38). “Después de esto salió
y vio un publicano…y le dijo: sígueme, él, dejándolo todo se levantó y lo
siguió” (Lucas 5,27). Todos somos sus discípulos, ¿pero realmente lo somos?.
¿Dejamos todo y lo seguimos?. ¿O hipócritamente queremos llamarnos cristianos
de acuerdo a nuestras comodidades y conveniencias, siguiendo con las pompas y
obras de este mundo, y no con un corazón verdadero y único?. No se puede servir
a dos señores, somos legítimos apóstoles y no falsos profetas que repetimos con
la boca la Santa Palabra y hacemos con las obras lo que a nosotros nos apetece
y no el Querer de Dios.
Oración: ¡Oh María la elegida, la prometida de Dios!. Pon en
nuestro corazón el ser servidores de Dios como lo fuiste Vos, con humildad y
dejando todo acá para caminar hacia la Verdad. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Ayuno de algo que sea muy personal y
apetecible, ofreciendo a Dios esta pequeña mortificación.
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