La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:
Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 18 de mayo: María, para Dios toda la gloria
Meditación: Cuando Jesús comenzó su predicación la gente lo
aclamó Profeta, Varón de Dios y aún lo quisieron hacer rey. María se conservaba
oculta, en su soledad Ella no atraía sobre sí la fama ni la gloria como Madre
de tal Hijo. Así debemos ser nosotros, sólo dispuestos a procurarle Gloria a
Dios, porque todo lo bueno, aunque provenga a través nuestro, viene de Dios.
Por ello no son nuestras victorias, sino sólo victorias del Señor. Demos Gloria
a Dios con nuestros trabajos y obras, permanezcamos ignorados frente a los
hombres. Recordemos “…vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés
1,2-3). Estemos presentes como María en el Calvario, donde no hay palmas ni
laureles, sino injurias y vilipendios para compartirlos con Jesús.
Oración: ¡Oh María Madre de la modestia!. Haz que nuestra alma
no permanezca ciega por nuestras vanidades y miserias, que rinda sólo alabanza
al Buen Dios que todo lo alcanza y que seamos a Su semejanza. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Meditar sobre nuestra tendencia a
hacer obras buenas buscando el reconocimiento y halago de los demás, en lugar
de sólo pretender ser contemplados por los Ojos de Dios.
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