La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:
Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 19 de mayo: Estrella de la mañana
Meditación: María, como el lucero del alba, nos anuncia el
Nacimiento de Jesús, Sol de Justicia. Ella, la puerta del Cielo, nos sube
peldaño a peldaño hacia su Hijo Amado, pidiéndonos con amor que tengamos
humildad de corazón, viviendo las virtudes que en Ella destellan, como
verdaderos discípulos y dignos hijos. Seamos sinceros y de corazón recto para
subir de su mano al Cielo.
Oración: ¡Estrella de la mañana, nuestra soberana!, marca
nuestro camino que es el mismo Cristo, para que no caigamos en ningún desvío y
estemos siempre contigo. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Dar testimonio a alguien cercano
sobre las virtudes de María, y su importancia como el más fácil y corto camino
a Cristo. Recomendar también la lectura del libro de San Luis Grignon de
Montfort: “Tratado sobre la verdadera devoción a María”.
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