La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 21 de mayo: María en la Resurrección
Meditación: María en la soledad, María en el dolor esperaba en
la Resurrección la promesa del Señor. Ella era dueña de toda fortaleza, con su
Corazón enllagado esperaba el cumplimiento de lo por su Hijo anunciado. No
tenia una fe débil, como la de los apóstoles, Ella creía que su Hijo
resucitaría. En el dolor, la esperanza…en el dolor, la fe…en el dolor, sólo
buscarlo a El. Oh alma mía, si alguna vez te agobia el peso de la cruz, confía
en las delicias de la Divina Bondad, que Ella te consolará, te abrazará, te
hará esperar segura de que Dios jamás te abandonará y te la hará más llevadera,
anticipando los regalos eternos que se nos reservan en el Paraíso.
Oración: ¡María fortaleza de toda agonía, María esperanza
mía!, fortaléceme en la fe y en la esperanza también, seguro de que al Rey me
haréis ver. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Meditar y hallar el dolor y el temor
de este día, y entregarlo a María confiado en que será Ella la que intercederá
ante su Hijo para que El se haga cargo de nuestra vida.
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