La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 25 de mayo: María, refugio de los pecadores
Meditación: Yo pecador, yo que me olvido de Dios, yo que no
llevo Su Voz y no doy amor, ¿por qué reclamo obtendré los favores del Señor?.
Les puedo responder que por los de la Madre del Juez, ya que la Santa Palabra
nos señala “si alguno peca, tenemos un intercesor, ante el Padre: Jesucristo”
(Primera carta de Juan 2,1), y El nos dejó Su Madre Santa como Abogada para
defender a sus hijos del enemigo y evitar el martirio eterno de no ver el
Cielo. Toda alma esforzada que busca este Santo Refugio será protegida y
enriquecida conservando la verdadera Vida.
Oración: María refugio de los pecadores, Madre de los confesores,
llena de misericordia, escóndenos en tu Corazón para que sólo seamos fieles a
vos y al Señor. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Realizar una buena confesión con
el firme propósito de llegar a la pureza y humildad de María, para fortalecerme
en Ella y no volver a caer.
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