La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración.
Flor del 27 de mayo: María Rosa Mística
Meditación: ¡Quien puede dejar de admirar la perfección de la
Rosa que el Señor nos dio!. De pequeña un capullo tierno bajado del Cielo que
guardaba silencio y era la alegría de los que con Ella vivían. Al Templo la
entregaron no sabiendo que Ella era un Templo Sagrado. Llena de pureza crecía,
y aquella Virgen Bendita a Dios le consagraba su vida, sin advertir que el
Señor su alma inmaculada miraba, haciéndola Su Esposa amada. La Rosa más
hermosa se abría y en su corola escondido estaría el Mesías. Nueve meses los
perfumes de aquella Flor abrigarían al Redentor, para darle permanentemente su
amor como eterna oblación. Aquella pequeña Rosa excelsa nos guía como Rosa
Mística, pues es María Madre de la Iglesia.
Oración: ¡Oh María Rosa Mística, preciosísima!. Muéstranos la
pureza de corazón para agradar a Dios como lo hiciste vos, y haznos templos
perfectos del Espíritu Santo para que seamos por El guiados. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Colocar en cada hogar un pequeño
altar consagrado a María, como regalo a Su Hijo que busca que la amemos como El
la ama.
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