La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

Oh María, oh dulcísima, oh
dueña mía!. Vengo a entregarte lo poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para
que lo pongas en oblación ante el Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad,
para que no exista más y sea siempre la Voluntad del Padre Celestial.
Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le
regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena
del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de
flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán
en actitud de veneración
Flor del 31 de mayo: María Reina del Cielo
Fiesta de la Visitación de la Virgen
Meditación: “Apareció en el cielo una gran señal: una
Mujer vestida de Sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas
sobre su cabeza” (Apocalipsis 12,1). Ha sido coronada Reina del Cielo la Madre
del Señor de cielos y tierras. Esposa de Dios y Madre del Redentor, quien aquí
en la tierra Le demostró obediencia y siempre Su consejo contempló, ¿cómo no
podremos nosotros no ser sus esclavos y servirle junto a ángeles y santos?. “En
la Iglesia todos están llamados a la santidad, pues ésta es la Voluntad de
Dios: vuestra santificación (conforme Primera Tesalonienses 4,3 y Efesios 1,4).
María se entregó a ésta Voluntad Divina y será verdaderamente Madre y Reina
nuestra si buscamos responder a su llamado de santidad. No la hagamos llorar
más por los pecados que en el mundo hay, sino que entreguemos nuestra voluntad
para sólo por Ella trabajar.
Oración: ¡Oh María, Reina del Cielo y de nuestro corazón!.
Haznos esclavos de tu amor para hacer la Santa Voluntad y llegar a la Patria
Celestial. Que tengamos la humildad de la violeta, y estemos vestidos como
ella, de penitencia. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Recitar el Regina Coeli (Reina del
Cielo):
Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque El que mereciste engendrar, aleluya,
resucitó como lo había dicho, aleluya.
Ruega por nosotros a Dios, aleluya.
Regocíjate y alégrate, Virgen María, aleluya,
porque verdaderamente resucitó el Señor, aleluya.
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