
En la biografía de Víctor Hugo Ruso 1998 será el año en el que decidió cambiar su vida y también la de su prójimo. Cansado de escuchar sobre cómo muchas personas morían de frío y de hambre en la Argentina, se puso una causa al hombro y decidió llevarla a cabo
Eugenia Plano
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Así, a fines de la década del ´90 fundó 'El Pobre de Asís' una Organización No Gubernamental que se dedica a darle contención a las personas en situación de calle. Víctor Hugo puso su mirada de quien convive a diario con la real pobreza.
Él es radiólogo y tiene estudios cursados en Filosofía y en Teología. Pero esta profesión le quedaba chica. Desde los 17 años fue consiente que sí no se actuaba directamente con los que más sufren, la realidad no cambiaría. Así, desde su más temprana adolescencia trabajó en diferentes organizaciones de ayuda hasta que encabezó su proyecto propio en los que asiste desde lo emocional, hasta aspectos fundamentales como la alimentación, la salud y lo laboral.
En una entrevista con VidaPositiva.Com cuenta su experiencia de ayuda y dedicación plena a quienes no tienen nada, y hoy tienen todo.
V.P: -¿Cómo mira la sociedad a las personas en situación de calle?
V.H.R: Me parece que en muchos casos no las ven, son como invisibles. En general no tenemos idea de la cantidad de personas q viven en la calle. Y los que sí son percibidos, corren el riesgo de ser catalogados como delincuentes. Hay una tendencia a criminalizar la pobreza, a considerarlos peligrosos, y por lo tanto se los evita. En definitiva, la pobreza termina resultando peligrosa, y los pobres amenazantes. Esta es una de las miradas, quizás la más perjudicial, sobre esta problemática. Por eso desde El Pobre de Asís intentamos modificar dicha mirada. Porque promover la inclusión, implica antes que nada, un giro en ese paradigma. Sin una sociedad en condiciones de 'recibir' es muy poco probable que se generen oportunidades para los que necesitan ser 'recibidos'.
V.P: ¿Cuáles son los problemas más frecuentes que enfrentan las personas en situación de calle?
V.H.R: Los problemas comienzan por resolver lo cotidiano. Por encontrar donde comer, bañarse, vestirse, lavar su ropa; donde dormir lo más seguros y lejos del frío posible; donde tener atención médica o conseguir los medicamentos que necesitan; preservar sus pocas cosas, entre ellas sus documentos, sus fotos, sus recuerdos En fin, sus problemas comienzan con la defensa de su supervivencia. Algo que para el resto de nosotros se hace difícil imaginar. Por otra parte, la calle es una gran trituradora de esperanzas. Rápidamente se pierde la brújula y con ella las perspectivas de futuro. Continuar 'vivo' es un desafío constante, que debe renovarse día a día.
V.P: ¿Por qué una persona llega a vivir en la calle?
V.H.R: La respuesta a esta pregunta es de alta complejidad porque la 'exclusión' como tal es un proceso multidimensional, compuesto por un importante número de variables: rupturas familiares; pérdida de lazos afectivos; desvinculación de sus entornos de origen; pérdida del empleo; un tejido social roto y no preparado para contener situaciones límites individuales, etc., son sólo algunas de las representaciones sociales más características. También tenemos, lamentablemente, una situación dramáticamente novedosa y es la de quienes nacen en la calle. Niños que tienen limitado su futuro aún antes de soñarlo.
V.P: ¿Cuáles son los mayores mitos sobre este tema?
V.H.R: -¡Son tantos! Que les gusta vivir así, que son vagos, borrachos , que no quieren salir de la calle , que no quieren responsabilidades , que son delincuentes. Es cierto que se rompió la cultura del trabajo, el tema es no culpar a estas personas por ello. Nadie es feliz viviendo en estas circunstancias, sin nada caliente entre las manos en pleno invierno, enfermo, sucio, sin un lugar adonde ir, o sin nadie que lo espere o a quien esperar. Nadie elige eso. Probablemente haya ido haciendo elecciones que sucesivamente lo fueron llevando a situaciones cada vez más comprometidas, hasta terminar de esta manera. Pero no en libertad. Hay condicionamientos internos que insertos en determinados contextos, pueden conducir a la situación de calle.
V.P: ¿Cómo el ciudadano común puede ayudar?
V.H.R: Siempre es mejor hacerlo a través de una organización dedicada al tratamiento de esta problemática. La buena voluntad no alcanza a la hora de pretender colaborar en la resolución de situaciones límites. Es necesario construir abordajes desde el profesionalismo y la experiencia. Por eso, quienes quieran colaborar se pueden acercar a esta fundación que lleva más de 10 años ayudando a ciudadanos que no han tenido la suerte ni la contención necesarias.
Para más información comunicarse a los teléfonos 4541.3192 / 4547.0230 o ingresar a www.elpobredeasis.org, e-mail: desarrollo@elpobredeasis.org
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