Cualquier cristianosabe, también por propia experiencia, que la Iglesia está formada porpecadores, pero sabe también que es una familia sobrenatural

Hace algún tiempo cayó en mis manos unlibro “Padres cristianos con éxito”, cuyo título me pareció curioso. Sinembargo, esa expresión ha venido a mi memoria, en más de una ocasión, cuandoleo o escucho en los medios de comunicación noticias sobre el Papa, la iglesia,los sacerdotes. Es una triste realidad el maltrato mediático que sufre laIglesia católica prácticamente a diario: muchos artículos son tendenciosos,muchas informaciones sesgadas y a menudo el amor a la verdad es sustituido porel deseo de desprestigiar, difamar, y presentar una imagen deforme de loscristianos y más en concreto de la jerarquía.
Cualquier cristiano sabe, también por propia experiencia,que la Iglesia está formada por pecadores, pero sabe también que es una familiasobrenatural, que está asistida por el Espíritu Santo, que durará hasta elfinal de los tiempos y – según nos recuerda el Evangelio- “el poder del demoniono la derrotará”.
¡Qué fácilmente parece que olvidamos esto los cristianos!
Quizá nos hemos acostumbrado a presenciar campañasinjustas pero bien organizadas encogiéndonos de hombros, sin mucha esperanza deque podamos hacer algo que contribuya a que se conozca la verdad.
En primer lugar, acudiendo nosotros mismos a las fuentes,para enterarnos de primera mano.
Después, saliendo al paso de acusaciones injustas, cadauno según sus posibilidades, que irán desde conversaciones privadas, hasta, enalgún caso, la participación en medios de gran difusión.
Y siempre, especialmente los padres de familia,inculcando en el corazón de nuestros hijos un amor sincero y leal a la Iglesia,nuestra madre.
Hace pocos meses Benedicto XVI visitó nuestro país, locual fue una oportunidad excepcional para tener muy presente al santo Padre ysus intenciones. En mayo ha sido beatificado Juan Pablo II, a quien todos nosotroshemos conocido y querido: otra ocasión estupenda para hablar a nuestros hijosde ese gigante que fue Karol Wojtyla.
En agosto tendrá lugar la jornada mundial de la juventud,que podemos encomendar en familia, facilitar la asistencia de nuestros hijos,si están en edad de ir, y así sucesivamente, podremos encontrar cantidad deocasiones para enseñar a nuestros hijos a conocer y querer al Papa, a losobispos, a los sacerdotes, y a rezar por ellos.
¿Y cuando llegue el escándalo? Explicaremos a nuestroshijos, de un modo adecuado a su edad, que los cristianos en estos casos tenemosque rezar más, esforzarnos para ser mejores y ayudar en lo que podamos, igualque haríamos si una persona de nuestra familia se comportara mal.
Patricia Gómez Garay
Licenciada en químicas.
Post grado en Matrimonio y familia.
Directora de formación del grupo educativo Coas.
Vicepresidenta de Cofab.
Madre de familia numerosa.
Tags: amar a la Iglesia