martes, 15 de noviembre de 2011

2011-11-11 L’Osservatore Romano
El viernes 11 de noviembre, el cardenal presidente del Consejo pontificio para la cultura presenta el libro «Verbum Domini. Studi e commenti sull'esortazione apostolica postsinodale di Benedetto XVI» (a cargo de Paolo Merlo y Giuseppe Pulcinelli, Ciudad del Vaticano, Lateran University Press, 2011, 508 páginas, 40 euros). Intervendrán el secretario general del Sínodo de los obispos, el arzobispo Nikola Eterović, y el rector de la Pontificia Universidad Lateranense, el obispo Enrico dal Covolo. El cardenal relator nos ha enviado, sobre el tema, un artículo, del que publicamos un extracto.

Vladimir: «¿Has leído alguna vez la Biblia?». Estragon: «¿La Biblia?... Tal vez le he dado una ojeada». Esas palabras que se intercambian los dos vagabundos protagonistas del célebre drama de Samuel Beckett Esperando a Godot (1952) expresan una actitud común a muchos: hay que dar una ojeada a este texto tan citado, pero, como sucede con los clásicos, poco leído. Incluso respecto de los católicos el poeta francés Paul Claudel no dudaba en decir que albergan hacia la Biblia un gran respeto y lo demuestran estando lo más lejos posible de ella. En verdad, es preciso reconocer que el concilio Vaticano II hizo que esta distancia se redujera en la liturgia, en la catequesis e incluso en la teología. Cada vez más, también en un ámbito «laico», se reconoce asimismo la necesidad de tener entre las manos este «gran códice» de la cultura occidental para poder descifrar y admirar sus producciones más elevadas en el campo de las artes e incluso ciertos aspectos de nuestra cotidianidad, por no hablar del influjo que la Sagrada Escritura ha tenido sobre el horizonte del ethos y de la ética común (basta pensar en la importancia del Decálogo).

A distancia de decenios desde el Vaticano II, frente al peligro de un aflojamiento y sobre todo a una habituación que podía crear una deriva de genericidad y de vago espiritualismo o, al contrario, de áridos tecnicismos por parte de los especialistas, el Sínodo de los obispos convocado por Benedicto XVI en octubre de 2008 dio un impulso significativo para una vuelta intensa y auténtica a la Palabra de Dios. Los frutos de esa asamblea, manifestados en la multiplicidad de sus documentos —desde materiales preparatorios hasta las intervenciones de los padres sinodales, desde los debates por áreas lingüísticas hasta el mensaje final al pueblo de Dios, desde las relaciones oficiales hasta las propositiones votadas por el Sínodo— se presentaron al Papa, que elaboró la relativa Exhortación post-sinodal, significativa ya en su mismo título Verbum Domini y en su género, publicada emblemáticamente en la memoria litúrgica de san Jerónimo, el 30 de septiembre de 2010.

Nosotros ahora queremos ofrecer un breve perfil estructural de dicha Exhortación, subrayando al final que seguramente deberá estar abierta a un amplio y profundo análisis por parte de exegetas y teólogos. No nos encontramos ante un seco y esencial llamamiento que sirva de estímulo a las comunidades eclesiales y a los fieles; tampoco es un texto puramente doctrinal y temático, y no se reduce únicamente al ámbito pastoral y operativo; no se limita a enumerar algunas tesis teóricas y propuestas prácticas en una especie de esquema destinado a ser colmado con motivaciones, documentaciones y aplicaciones sucesivas. Estamos, en cambio, ante un verdadero escrito global, casi semejante a una «constitución» conciliar, en la que se entrelazan teología y pastoral, y en la que la reflexión está sostenida y enriquecida con numerosas citas significativas y referencias eficaces.

No usamos el término «tratado» porque implica una connotación negativa, académica, de manual, y limitada en el tiempo, pero la esencia expresada por la etimología es muy adecuada a este texto del Papa: en él el tema de la Palabra de Dios está «tratado», es decir, analizado, desarrollado y profundizado en todas sus facetas.

Gianfranco Ravasi

Tags: la escucha

Publicado por saavedragoffins102 @ 12:30
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios